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EL OTRO SAN LUIS

DE FONDO

lunes, septiembre 7, 2026

DE FONDO

Fernando Díaz de León Cardona

Dicen que obras y acciones son amores, sin embargo miles de potosinos se encuentran, viven, padecen y caminan en otra realidad. El San Luis de la bonanza, el de las inversiones, el crecimiento y la estabilidad solo es para los privilegiados y sus zonas exclusivas. En contraste, el San Luis jodido y profundo sigue presente, decepcionado, aguantando y resignado. ¿Hasta cuándo? No se sabe. Los políticos andan en la precesión, menos en misa o en esas colonias y comunidades olvidadas.

La danza de los millones choca frontalmente contra la crisis recurrente. La indigencia social muestra cada vez más su tozudez y su  verdadero rostro. El tejido social continúa fracturado, roto y,  la creciente violencia registrada en nuestra capital y las regiones del estado desmienten todo lucimiento, exhibe su demagogia y solo ganas de querer siendo.

Seguramente que muchos rubros son sensibles y preocupantes, pero destacan algunos que se convirtieron en rara normalidad. Baste ver los hospitales o clínicas del sector público federal y estatal para constatarlo. Los nosocomios están llenos, no hay capacidad de respuesta, se carece de medicinas, médicos y especialistas. La atención es deficiente e insuficiente.

Las empresas pagan puntualmente pero ven cotidianamente en el IMSS Bienestar o su otra modalidad películas de terror. El pago  empresarial y de los trabajadores no lo perdona  el Instituto, no obstante los medianos y grandes empresarios sólo observan como sus trabajadores se gastan su ingreso en la atención privada porque simple y sencillamente o no les dan una cita o tardan meses para una revisión o diagnóstico especializado. Los sindicatos, sirven solamente para recaudar cuotas.

Y como es de la competencia federal, las autoridades locales de salud se hacen pendejos, pese a que están debidamente enterados de toda la problemática existente. Hoy por hoy, los hospitales lucen llenos, con citas prolongadas o canceladas, sucios, desordenados y con invasivos brotes de enfermedades provocadas por virus o bacterias que inundan los centros hospitalarios públicos.

Y no es que no existan recursos suficientes o que hubo una tendencia a la privatización de la medicina, que es cierto, lo que sucede es que la incapacidad, la prepotencia, la corrupción y la mediocridad abrazaron al sector público en donde las entidades federativas se desentienden o no desean entrarle para encontrar soluciones viables. Fiestas y obras públicas pululan por toda la ciudad pero hay descuido, apatía  irresponsabilidad y simulación en los aspectos más sensibles.

El Sistema Público de Salud ha resultado el peor fracaso, no lo pueden negar aunque su titular mienta, cometa errores o trate de engañar. Las cifras alegres de directores o delegados ya no sorprenden; a nadie trampean y no se justifican. La terrible realidad la observamos todos los días desde la madrugada con interminables filas para vida de alcanzar una cita médica en los hospitales del sector salud.

Y no solo la ciudadanía padece de un Sistema de Salud decadente y mediocre. Todos los días no solo sufre de los abusos, la prepotencia y la corrupción policiaca, sino que está a merced de la delincuencia. Con el “Jesús en la Boca” toda esa gente productiva sale a trabajar o a buscar chamba con el siempre temor a ser atracados, asaltados o atacados por delincuentes que operan bajo sospecha de tener permiso.

Y no solo eso, temen que al llegar a sus viviendas no se les hayan metido las ratas de dos patas que se mueven armados, en buenos vehículos. La mayoría robados o comprados con el producto de sus atracos. Mientras el ciudadano decente sale pensando en su familia y en su trabajo, los delincuentes se levantan y planean quien o quienes serán sus siguientes víctimas. ¿A poco no?

La ciudadanía no le tiene respeto a la policía, le tiene temor y pánico. El habitante de a pié o el que se mueve en su modesta ranfla, sabe que las policías están infiltradas, que algunos son abusivos y prepotentes. Sabe, que están a la caza para bajarles su dinero con cualquier pretexto de tránsito o al orden público.

Duele decirlo, pero a veces pasa lo que pasa con los policías por los jefes inmediatos que tienen y que les exigen diariamente una cuota. Cuando los matan, claro que es abominable, conmueve y es una lástima que algunos policías decentes pierdan la vida por esa caterva de delincuentes uniformados o vestidos de civiles.

De mientras los ataques a policías no frenan. El tráfico de drogas, al mayoreo y al menudeo sigue sin tocarse, presumen detenciones pero cierran los ojos ante la puerta giratoria en el sistema de justicia. Tienen que venir del Centro para desmantelar laboratorios disque clandestinos. ¿A poco en verdad las autoridades locales no saben de la presencia de grupos e instalaciones donde se procesan drogas? Por favor.

En San Luis Potosí la vida se volvió cara. Cada quien renta o vende casas o terrenos a como quiere. La gente que acude a los mercaditos, le buscan al precio más barato. Para todo ese San Luis profundo, los grandes Centros Comerciales, en su mayoría trasnacionales están vetados.

A su antojo y sin control alguno de PROFECO cada quien le pone precio a las mercancías y el pueblo que se joda. De mientras, tenemos “fiestas gratis”. “Animas benditas” que ya pasó la FENAPO, pero vienen los festejos de la Independencia, luego el Chantolo, después la Revolución Mexicana; y para terminar, la navidad, el año nuevo y luego los Santos Reyes  para volver a empezar el 2027, solo que ahora con elecciones.

En fin…es cuento de nunca acabar.

Hasta pronto

 

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