DE FONDO
Fernando Díaz de León Cardona
“La mejor batalla es la que se gana sin derramar una gota de sangre: Sun Tzu”
Será la maldición del pasado o vaya usted a saber, pero la tradición del “Tapado” cobra vigencia después de la muerte del líder del CJNG.
Y lo es, porque luego de la captura y muerte de Nemesio Oseguera “El Mencho”, algunos medios, no todos, están más preocupados por saber quién será el relevo en lugar de explorar o informar a la población lo que sigue o si existe en los gobiernos un plan “B” que vengan a romper con las estructuras del crimen organizado.
Igual que durante décadas sucedía con el “Tapado” presidencial en el PRI, hoy por hoy resulta que es más relevante conocer quién será el sucesor del CJNG.
Se ha causado un gran revuelo por tratar de identificar quien o quienes estarán al mando de la organización delincuencial más poderosa no solo de México sino en algunas partes del mundo.
Qué triste y lamentable el papel que varios medios asuman ese papel de telenovela barata. Ya nomás nos falta que comiencen a explorar y a difundir el o los amoríos del “Mencho”, al grado de que muy pronto hasta lo podríamos ver en Nexflit, en Televisa, TV Azteca, o mínimo en alguna radionovela o pantalla de Telefórmula.
Ciertamente la sociedad exige y reclama que el derecho a la información sea irrenunciable, eso nadie lo discute, pero tiene más derecho a que se le informe con la verdad, así de simple. Durante todo el domingo y lunes, algunos de les conductores gargantones le dieron más importancia a la nota roja en lugar de analizar y profundizar en los lamentables acontecimientos violentos que se registraron en varios estados.
De las redes sociales, ya ni que decir, se convirtieron en un verdadero fango con informaciones, trascendidos, fotografías e imágenes falsas hechas al estilo tradicional o haciendo uso de la Inteligencia artificial. En este contexto, yo si estoy de acuerdo en que se propicie un gran debate y que se legisle en la materia para sancionar ejemplarmente a quienes provocan caos, confusión, incertidumbre, temor y crisis social.
Y es que para ser honestos, esto se intensificó ante el gran vacío de información y actitudes dubitativas que se dieron durante la estela de violencia en más de veinte entidades.
Si el gobierno federal hubiese tomado las providencias necesarias el mismo domingo, se pudo evitar o por lo menos aclarar cual información era falsa y cual no. Se hizo mutis y ello abonó a que se dieran vuelo en las redes sociales los adversarios de la presidenta Sheinbaum y de la Cuarta Transformación.
Si esperar hasta el lunes para salir a medios obedeció a una estrategia de control de daños, o bien para estar debidamente seguros de que el cuerpo de “El Mencho” era el mismo que estaba en el SEMEFO, es comprensible, pero tampoco fue necesario esperar tanto tiempo para informar a la sociedad mexicana del estado de cosas que se registraban en cada estado o región. Justo por ello la confusión y la desinformación.
Cuando el autor de la obra “El Arte de la Guerra”, dice que la mejor batalla se gana cuando no se derrama una sola gota de sangre, nos invita a reflexionar a que las cosas no salieron como lo esperaban, dado que las reacciones de los integrantes del CJNG fueron inmediatas y de consecuencias funestas con la baja de decenas de hombres y mujeres de ambos lados.
Del lado oficial se actuó de manera reactiva ante la acción paramilitar del Cártel luego de la captura de “El Mencho”. Tal vez nunca imaginaron en su capacidad operativa, en la habilidad organizativa y en dimensión de fuego que tienen en su poder.
El haber previsto una reacción de esa naturaleza, muy probablemente se hubiesen evitado muertes, bloqueos, quema de vehículos, daños a establecimientos comerciales y bancos del bienestar.
En el contexto local, los señores legisladores federales, locales y algunos líderes de cámaras empresariales, aplaudieron el blindaje exitoso que se hizo en el estado potosino. No faltaron a la verdad.
Desde luego que se actuó con atingencia y en ello tuvo que ver la capacidad del gobierno estatal a cargo de El Pollo Gallardo; pero ojalá que así como se mostraron en sociedad, también lo hagan con cientos de trabajadores, deportistas, agentes de ventas, proveedores y otros que se quedaron varados en algunas entidades.
Por lo menos que se les pague su sueldo y sus viáticos que agotaron o les faltaron para vida de poder comer y pernoctar en algún sitio debido a los bloqueos carreteros.
En fin, el 22 de febrero del 2026 será recordado como un día triste para los mexicanos caídos, algunos en el cumplimiento de su deber y otros por la furia desatada por la muerte de su líder.
Hasta pronto






