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El poder se padece…. no se disfruta

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sábado, marzo 2, 2024

DE FONDO

Fernando Díaz de León Cardona

“Yo no disfruto el poder, lo padezco…si haces las cosas bien hablarán mal y si tratas de hacerlas mejor de todas maneras hablarán”. En efecto, Horacio Sánchez Unzueta fue un hombre que padeció las críticas de opositores de otros partidos y de los priistas mismos.

Un hombre de tempestades lo fue. Cuando asumió el gobierno en 1994, lo primero que ordenó fue derogar una serie de reformas al Código Penal que se habían aprobado durante los gobiernos interinos o provisionales.

Horacio fue duro y firme en sus decisiones y convicciones, “ahí de aquel que metiera las manos al cajón o que de pronto formara parte de esa especie de nuevos ricos”. Busco sembrar nogales para que con el tiempo crecieran y florecieran, lamentablemente algunos lo traicionaron.

Fue “un animal político”, lo describió con sana pulcritud nuestro amigo Juan José Rodríguez, quien fuera durante un tiempo su Secretario Generale de Gobierno. Sánchez Unzueta siempre estuvo activo en las decisiones más trascendentes para San Luis Potosí. Era un político estudioso, apasionado.

Primero al instalar a Fernando Silva Nieto y comerles el mandado a Juan Ramiro Robledo y a Carlos Jiménez Macias. Como olvidar aquella maravillosa caricatura de Pingo, que con tal destreza y enterado de la realidad política, dibujo a Juan Ramiro y a Carlos en una cuna, con gorro en la cabeza y chupándose ambos el dedo”.

Según su confesión, en el trayecto México-Santiago de Chile, pactó con Beatriz Paredes la candidatura de Fernando Toranzo Fernández y luego la de Juan Manuel Carreras. Horacio nunca permaneció quieto; eso le acarreo la envidia y la crítica destructiva de algunos, pero el respeto y el cariño de muchos más por su extraordinaria capacidad política. A Horacio “siempre le colgaron las medallas del infierno.”

Desde 1997, cuando termino su gobierno, fue el político que más escaló en las ligas mayores. Ernesto Zedillo lo nombró Embajador de México en el Vaticano. Con envidia, coraje y dolor, algunos llegaron a decir: ¡Pero si el Vaticano es más chiquito que El Salvador!; ignorado tal vez que, en este país y el mundo, un porcentaje importantísimo de su población es católica y guadalupana.

De su mandato nadie podrá discutir que hizo algo por San Luis Potosí. Se dedicó a gobernar y lo hizo bien. A los empresarios los emplazó a dedicarse a lo suyo y a administrar sus empresas y al Rector de la Universidad y al clero político los puso quietos para que no violaran el 11º mandamiento, ese que reza: “No se anden ustedes metiendo en lo que no les importa”.

Horacio tuvo los tamaños para encarcelar a líderes sociales y, lo mismo pactaba con Said López de Olmos que con Primo Dothe cuando este último se auto encarceló exhibiendo imágenes del EZLN en el CERESO de Tamazunchale. Todo esto se recuerda como si fuera ayer.

Viajando en el helicóptero, recuerdo que una vez le dije: “Que triste debe ser para un gobernante ver tanta explotación y miseria y no disponer de los recursos para resolver un problema social histórico de pobreza”. Horacio solo dijo: “Pues sí”, tienes razón; lo mencionó en la parte alta de Aquismón.

En alguna ocasión, me pidió lo juntara con José Ricardo Gallardo Cardona, cuando el ahora gobernador se desempeñaba como alcalde en Soledad. Cuando le dije que lo intentaría, con su clásica carcajada dijo: “Nadie se la va a creer para que, pero lo único que quiero son unos arbolitos para sembrarlos en la salida a Rioverde”; el encuentro se dio y fue su primer contacto con El Pollo.

Como todo un experto de la Real Politik, Horacio intento varias veces tener un acercamiento con los Gallardo. Pero como nunca falta un demonio que meta la cola, les envenenaron la cabeza al grado que uno de sus principales asesores intento golpear mediáticamente a Horacio con el tema de la Minera México.

Cuando esto sucedió, respetuosamente le dije al asesor: Te voy a repetir lo que decía Maquiavelo en El Príncipe: “Si vas a disparar contra El Virrey, asegúrate que el tiro sea certero, porque si no él te demolerá”. Así ocurrió.

Para intentar limar asperezas, se intento incorporar a su esposa Conchalupe como Directora de Concertación Política, en el gobierno municipal de Ricardo Gallardo Juárez; obvio que la señora no aceptó. No obstante, Horacio nunca quitó el dedo del renglón y buscó llevar la fiesta en paz. Desde su trinchera y sin la familia Nava.

Cuando me desempeñé como Director General de Gobernación y luego como Director General del ahora Instituto para el Fortalecimiento de los Municipios antes CEEM, me encomendó la tarea de organizar los Comité de Planeación para el Desarrollo Municipal COPLADEMs, hoy inexistentes.

La idea sería realizar un diagnóstico y un trabajo político en el interior del estado para enfrentar las elecciones de 1994. Con aquel PRI del que muchos afirman que Horacio destruyó, San Luis Potosí fue el cuarto lugar nacional en votación favorable para el tricolor y se triunfó en el 90 porciento de las presidencias municipales, en las diputaciones federales y locales.

Hoy casi lo veo sentado, grillando con Dios.

Descansa en Paz Amigo, solo te nos adelantaste.

Hasta pronto

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