La agenda la trae Gallardo

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Uno de los tres poderes que ha sido incansablemente cuestionado es el Poder Legislativo. Sus integrantes se lo han ganado sin mucho esfuerzo y sacrificio. Pese a todo, por ahí han pasado buenos y malos diputados.

Algunos fueron talentosos, creativos y propositivos, – otros, mostraron el cobre y la fama de arribistas. La gran mayoría son o fueron legisladores que se convirtieron en incondicionales del gobierno en turno, – otros, por desgracia solo fueron trapecistas y traficantes de influencias.

La propuesta del diputado electo por el PVEM, José Luis ´´El Chiquis´´ Fernández, de poner fin a los abusos por el desproporcionado número de asesores y el insultante sueldo que reciben del Congreso no es mala idea.

Está bien, porque la presencia de vividores se convirtió en ofensa para el pueblo, – sin embargo, en su planteamiento, el Chiquis se queda corto, es una minucia. El Congreso requiere una revisión profunda y una transformación de fondo.

José Luis Fernández, quien seguramente se convertirá en el líder de la fracción parlamentaria del PVEM, y en su momento en el presidente de la Junta de Coordinación Política, deberá alzar la mira para alcanzar a ver que San Luis Potosí no comienza en Soledad y que la vida no termina en Pozos.

Debería, desde nuestra óptica, revisar las iniciativas pendientes y las leyes aprobadas, pero sobre todo evaluar si las decisiones del pleno que tomaron los diputados fueron las correctas o de plano pensar en darle para atrás, – es decir, derogarlas sin más trámite.

José Luis no debe olvidar que muchas de las iniciativas y leyes aprobadas tuvieron dedicatoria y otras fueron hechas a modo para favorecer a determinados sectores mas no al pueblo que los eligió.

En 1994, Horacio Sánchez Unzueta, en su carácter de Gobernador Constitucional, llegó al poder y lo primero que hizo fue derogar las reformas al Código Penal y otras leyes que el Congreso del Estado de aquella época había aprobado por iniciativa del mandatario interino Teófilo Torres Corzo.

Horacio lo hizo simplemente para reorientar y garantizar el estado de derecho y enviar un claro mensaje para que vieran quien mandaba. Lo mismo podría hacer Ricardo Gallardo una vez que tenga la investidura de gobernador Constitucional.

En el contexto amplio, Gallardo Cardona, insisto, ha sido lo suficientemente claro en convocar a los sectores político, social y productivo para sumar esfuerzos y transitar por el camino conveniente para que a San Luis Potosí le vaya bien.

Afortunadamente, los líderes de las Cámaras Empresariales dieron señas de su determinación de sumarse a los buenos propósitos y proyectos del nuevo gobierno. La postura empresarial es una buena respuesta a la convocatoria de unidad y trabajo.

El llamado funcionó, el mensaje del gobernador electo a los inversionistas fue claro y contundente. Con todos se mostró incluyente. No se suma el que no quiere o el que no desea que las cosas cambien para bien de San Luis Potosí.

Con su decisión, hoy los líderes empresariales, tienen frente así la gran oportunidad de mostrar lo que son y desprenderse del juego sucio y perverso interesado que los ha metido en la confrontación y la polarización de la sociedad.

En la agenda mediática, a los líderes empresariales se les ha utilizado únicamente para inmiscuirlos en todo. Hablar de todo y responder a todo se volvió costumbre cuando en realidad su función y papel es otro.

Ricardo Gallardo se sentará en la silla y asumirá la conducción de la entidad. Está interesado en que los actores principales de la economía se sumen al gran esfuerzo para que el estado se transforme y camine en la ruta del progreso.

Puesto en perspectiva, el nuevo mandatario operó con éxito su agenda para que los empresarios se dediquen a invertir, a trabajar, a generar empleos y a producir riqueza que es su función, – él, a gobernar. Impulsar desarrollo económico con desarrollo social será sin duda la estrategia a seguir.

Tiene en su condición, propiciar escenarios favorables para que los inversionistas se dediquen a lo suyo, para que el clero se aplique a su ministerio, para que las universidades e institutos asuman su responsabilidad de formar profesionistas y para que los partidos políticos hagan buena política.

Ya estamos viendo a un gobernador electo imponiendo agenda, reuniéndose seguramente con inversionistas extranjeros, con empresarios nacionales de peso completo y sentado frente a medios nacionales de comunicación para extender en el contexto más amplio su programa de gobierno.

Es cuestión de una definición histórica. O caminamos todos juntos y nos sumamos a esa transformación que los potosinos decidieron con su voto el 6 de junio, o simplemente nos resignaremos a formar parte de una sociedad sin rumbo, a pertenecer a un estado mediocre, conflictivo, sin futuro y sin destino.

ENTRE SOMBRAS

Me había propuesto dedicarle una cuantas líneas al ideólogo, al intelectual, al analista, al notario, al columnista, al poseedor o usurpador de la conciencia crítica de los potosinos, al todólogo y miembro distinguido del Consejo de Asesores del extinto Frente Cívico Potosino, pero con ver la madriza que le puso Leonel Serrato al Guacho ya ni ganas me dieron.

Hasta pronto