Los supuestos derechos culturales y la fallida gestión de Xavier Nava

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Tres años tuvieron Xavier Nava Palacios y sus Directores para demostrarnos a los potosinos que no pudieron, que no fueron capaces de llevar a cabo acciones eficaces para mejorar las condiciones de los ciudadanos de San Luis Potosí. Sus intenciones, si acaso las hubo, se pueden resumir en discursos elaborados acerca de lo que podrían haber realizado… si hubiesen sido capaces…

Para muestra, un botón: la Directora de Cultura, Cecilia Padrón, quien fue recomendada a Xavier Nava como una persona con amplia formación en la elaboración de proyectos culturales de gran aliento… nada más alejado de la realidad. Cecilia, por más que quiso, aunque nunca demostró haber querido, invirtió dos años infructuosos en la construcción de una narrativa pueril en torno a los Derechos Culturales, como queriendo descubrir el hilo negro y tratando de seducir a una comunidad de artistas deseosos de involucrarse en proyectos artísticos de impacto real con la comunidad potosina… tales anhelos nunca se hicieron realidad…

En su ímpetu por abrirse campo en la función pública, Cecilia Padrón intentó legitimar los Derechos Culturales de los potosinos, ignorando claramente que tales derechos están consagrados ya en la Ley de Cultura para el Estado y los Municipios de San Luis Potosí, aprobada y promulgada en abril de 2008 y publicada el 10 de mayo del mismo año.

Trece años se tardó Cecilia Padrón en descubrir el hilo negro y por eso es comprensible su fracaso al frente de la Dirección de Cultura Municipal del Ayuntamiento de San Luis Potosí. Su inexperiencia y apuro por demostrar sus ganas de trabajar la llevaron a cometer irregularidades administrativas dignas de sanciones legales que podrían llevarla a la inhabilitación en la función pública.

Durante los últimos dos años, Cecilia Padrón decidió erogar grandes cantidades de dinero del presupuesto de cultura para pagar honorarios de asesores externos para la elaboración de los criterios de los Derechos Culturales. Tales asesores disfrutaron felizmente de los recursos que podrían haberse dedicado a la ejecución de acciones reales a favor de la comunidad artística y de los habitantes de la ciudad de San Luis Potosí. Gracias a tal desvío de recursos, lo que ya es ominoso, muchas propuestas realizadas por artistas potosinos quedaron en el cajón de los recuerdos o en el basurero, en el mejor y el peor de los casos, respectivamente.

La escasez de recursos siempre fue la excusa de Cecilia para negarse a apoyar los proyectos artísticos que llegaban a su oficina, mientras que, en contraste, unos de sus principales colaboradores, Gerardo Daniel Padilla González, quien, con el puesto nominal de Coordinador Especializado, cobra mes a mes y de manera privilegiada la cantidad de $33,457.00, aunque nunca se ha presentado a trabajar en Palacio Municipal, lugar donde despacha Cecilia y todo el personal de la Dirección de Cultura. Y es justamente Gerardo Daniel Padilla González quien ha estado a cargo de la elaboración de la “Carta de la Ciudad de San Luis Potosí por los Derechos Culturales” aunque se ignora cómo pudo haberlo hecho, dada su ausencia permanente del lugar de trabajo.

En el mismo tenor, y también en contraste con la argumentada escasez de recursos, otros colaboradores de la fallida funcionaria xavierista le cuestan caro al erario municipal. Tal es el caso de sus conocidos que anteriormente laboraban en el Centro de las Artes, como lo es Erik Armando Arvizú Castro Coordinador Técnico, con un sueldo de $23,607.00, así como María de la Luz Chávez Torres, con el puesto nominal de Asesor Especializado cobrando alegremente $28,937.00 y despachando como Directora de Cultura, cuando Cecilia Padrón pidió licencia para contribuir a la campaña de Xavier Nava, prestando su voz para la grabación de videos difamatorios en contra de los candidatos opositores y para acusar de narcotraficante a Ricardo Gallardo Cardona, lo que provocó el fracaso electoral navista por todos conocido además de la multa impuesta por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, como se consigna en la nota publicada por el periódico en línea Código San Luis, que se titula Tribunal multa a Nava por campaña negra contra Leonel y Galindo (https://www.codigosanluis.com/multa-nava-leonel-galindo/).

A pocos días de la presentación de la fraudulenta “Carta de la Ciudad de San Luis Potosí por los Derechos Culturales”, y durante el proceso de entrega-recepción, a la Directora de Cultura Municipal ya le descubrieron irregularidades en el manejo de recursos financieros durante su gestión, especialmente en el rubro de la nómina con la que buscó beneficiar a colaboradores de su confianza que, en la práctica, duplican las funciones ya realizadas por el personal que cuenta con antigüedad y cuya experiencia dentro de la función pública fue relegada para favorecer el nepotismo dentro de la presente administración xavierista.

Infinidad de propuestas artísticas locales quedaron en el tintero, por obra y gracia del desvío de recursos que buscó favorecer industrias mafiosas disfrazadas de iniciativas culturales ajenas a la ciudad y al estado de San Luis Potosí, tales como el convenio realizado con el Colectivo Tomate de la ciudad de Puebla, para realizar el fraudulento proyecto Ciudad Mural, frenado a tiempo por los integrantes del movimiento “Arte y Dignidad por SLP” bajo el argumento demostrado de la explotación laboral de los artistas potosinos. Lo anterior se reproduce en la nota “En pausa “Ciudad Mural”; artistas potosinos lo detienen”, publicada por El Sol de San Luis, el 1 de marzo de 2021 (https://www.elsoldesanluis.com.mx/local/soledad/en-pausa-ciudad-mural-artistas-potosinos-lo-detienen-6422483.html)

La falta de empatía de Cecilia Padrón con la gestión cultural en la ciudad de San Luis Potosí se ha extendido hacia el personal de la Dirección a su cargo, con acciones que se interpretan como acoso laboral, despotismo, cuestionamiento y molestia al acudir a los servicios médicos para sus trabajadores, sumado a las labores de vigilancia y espionaje que realizan personajes como Sergio Alberto Motilla Lozano, quien, celular en mano, se dedica a grabar videos y audios de los trabajadores de cultura para documentar opiniones disidentes al interior de la dependencia.
Todo lo anterior solamente puede explicarse por la ignorancia de Xavier Nava respecto del pasado gris de Cecilia Padrón, que pasó desapercibido y por lo cual fue aceptada en las filas navistas, desconociendo su papel fallido en el Centro de las Artes de San Luis Potosí donde goza de mala reputación durante su gestión al frente de varios proyectos en ese lugar.