Impugnación de Nava, con tufo de chantaje

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Por Leónidas Fernández

La impugnación al proceso interno del PAN, presentada por el principal perdedor de la contienda tiene un tufo, huele y sabe a vil chantaje. Francisco Xavier Nava Palacios y su camarilla de incondicionales no reconocieron ni reconocerán que fueron los grandes y únicos derrotados de la elección en la que resultó inobjetablemente triunfador Octavio Pedroza Gaitán.

A menos que la impugnación esté enderezada hacia los propios actos que cometió el mismo Xavier Nava, que se esforzó en repartir despensas y dinero que no era de él para comprar conciencias o votos, no existe razón jurídica ni fundamento alguno para que la Comisión de Elecciones del PAN resuelva a su favor. La elección interna en el PAN, desde nuestra óptica está resuelta.

Ahora bien, ¿qué quiere, que busca o que pretende Xavier Nava con este acto de chantaje hacia la dirigencia nacional del PAN? La explicación es sencilla. Xavier sabe perfectamente que todas sus posibilidades políticas se agotaron por razones legales y de tiempo. Se metió al camino más espinado y en lugar de dejar a un lado el orgullo y la soberbia, optó por impugnar el proceso a cambio de algo.

¿A que puede aspirar Nava Palacios en el entorno de la coalición “Sí Por San Luis Potosí” conformada por el PAN-PRI-PRD-PCP? Lo primero que se dijo en los círculos mismos de Acción Nacional, es que: O está buscando el mejor pretexto para deslindarse del compromiso aliancista de unidad, señalando al PAN de corrupto y antidemocrático, o está sembrando el camino para que otro partido, en este caso el Partido Movimiento Ciudadano lo proponga como su candidato a la gubernatura del estado.

Otra hipótesis es, que este acto de vil chantaje, esté orientado a presionar a los partidos integrantes de la coalición para que lo postulen a la reelección en la alcaldía capitalina. Si este fuera el caso, habría que ver cuáles serían las reacciones en las filas del PRI, toda vez que el acuerdo, es que, si Octavio Pedroza Gaitán va mano en la candidatura al gobierno estatal, la nominación a la presidencia municipal capitalina le correspondería al PRI.

Que otra cosa podría estar pretendiendo Xavier Nava.  ¿Acaso su postura de impugnar el proceso interno del PAN es para que le concedan una posición plurinominal en la Cámara de Diputados? Puede ser, aunque lo interesante sería que jugara una diputación federal de mayoría en alguno de los distritos de la capital para demostrar su real tamaño y peso político específico. Eso sería lo lógico, incluso podría servir para romper con el mito del navismo actual.

En cuanto al riesgo e impacto que pudiese tener la impugnación de Nava hacia el interior de la coalición PAN-PRI-PRD-PCP, suponemos que en teoría y en la práctica política nada debiera ocurrir, a menos que el PRI esté pensando en prescindir de postular candidato propio a la alcaldía capitalina en caso de que Octavio Pedroza resultara el candidato de la coalición a la gubernatura del estado.

Si esto se llegara a dar, entonces en el PRI no tendrían ni para donde hacerse ni con quien quejarse, ya que, según el criterio de los altos mandos priistas y panistas formales e informales, podría ser una de las variables de un proceso aliancista inédito que no considera ni toma en cuenta los antecedentes de traición de un alcalde emberrinchado como Nava. En fin, pronto se sabrá.

Hasta luego