Ganadores y Perdedores

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En la democracia se gana o se pierde y, una regla es que, un voto por insignificante que parezca hace la diferencia. La elección 2021, sin duda nos aportó enormes enseñanzas, hubo vencedores y vencidos, que no es lo mismo que triunfadores y perdedores.

En la jornada electoral de este 6 de junio, indiscutiblemente que el gran ganador fue el pueblo potosino. Sí, mucho de ese pueblo que salió a votar o toda esa parte de la sociedad que por alguna circunstancia no salió pero que la decisión mayoritaria, causa-efecto y resultado final le favorecerá.

Si concentramos nuestra atención en la elección de gobernador, observaremos que son más los potosinos que ganaron que los perdieron. Y no es que esto tenga alguna correlación entre el número de votos alcanzados entre una u otra fuerza política, coalición, alianza o partido, o por la inefectividad de sufragios derivados de la abstención o de su nulidad, sino por quienes los promovieron.

Me explico. Ricardo Gallardo Cardona, por ejemplo, gano la contienda electoral pero no se asumió como un triunfador absoluto, sino que, – a pesar de su juventud, – es decir, de ser el gobernador electo más joven de los últimos 50 años, dijo en su primera declaración pública que el gran vencedor lo fue San Luis Potosí y todo su pueblo.

Su contra parte más competitiva, en este caso Octavio Pedroza, desde luego, que no podría pensar que el gran perdedor lo fue él, – o bien, toda esa importante base social que voto en su favor, pues al final del día, quien resultó vencedor como lo fue Gallardo, sabe que está emplazado a gobernar para todos, sin distingos de colores, ideologías, más allá de intereses de partido, de grupos de poder, de grupúsculos de presión y camarillas.

Visto en su exacta dimensión, en todo caso los grandes perdedores de la contienda serían otros, y yo empezaría por nombrar en primer lugar al aún gobernador Juan Manuel Carreras López que demostrado estuvo, orquestó un doble juego perverso en su desastroso y desaseado manejo de sucesión gubernamental. El Güero engañó, manipuló y enterró al PRI para favorecer a un candidato que surgiera de las filas del PAN o de MORENA y perdió.

Perdieron los grupos empresariales que cayeron en el engaño, los que apostaron y se involucraron financieramente con el proyecto del gobernador. Perdieron todos esos Inversionistas conservadores identificados con el PRI y el PAN que siempre han lucrado con la pobreza de los potosinos. Fracasaron todos esos delincuentes de cuello blanco que por años han gozado de privilegios y han hecho una descomunal riqueza con el tráfico influencias.

Sus nombres y rostros los vemos hoy en las páginas de sociales o en revistas propias de la clase pudiente, en las membresías de los principales clubes sociales y deportivos. Son algunas de esas familias ricas de abolengo que junto a sus descendencias han devorado el sector poniente de nuestra ciudad afectando a las zonas bajas, deprimidas y jodidas del San Luis profundo.

Apestados y en la orfandad política, perdieron todo ese puñado de seudo líderes que regentean organizaciones sociales mercenarias que vinieron actuando como golpeadores, como grupos de choque y que estuvieron al servicio de los más nefastos intereses de los grupos políticos y económicos dominantes.

Igual también, el membrete de sus organizaciones, sus rostros y nombres ahí están. Entregados servilmente a personajes y a presuntos movimientos de avanzada de la 4T, del PRI, del PRD, del PAN y de los rescoldos del navismo.

Perdieron, los monopolios de medios de informativos, sus santones y los alfiles que manipularon, prostituyeron y torcieron la verdad. Perdieron los que han convertido a sus medios en instrumentos de poder y chantaje para hacer política y negocio.

Fracasaron los que se prestaron a la guerra sucia, a la calumnia, el insulto y la difamación. Fueron derrotados los que entregaron sus líneas editoriales o que las pusieron al servicio de los intereses más bastardos y ruines de San Luis Potosí.

Perdieron todos aquellos que intrigaron, – los que contribuyeron a preparar desde las profundidades de las alcantarillas de la mala política y desde la mala entraña del poder público una elección de Estado grosera y ventajosa, – utilizando todos los recursos humanos, materiales y financieros groseramente disponibles y a su alcance, para joder a la mala al que hoy se ha alzado como el virtual e inobjetable próximo gobernador constitucional del Estado.

Ya se los dijeron. En plaza de los Fundadores el mensaje del iniciador del Gallardismo fue claro y directo. ´´Que no se les ocurra perpetrar o consumar un fraude electoral o pretender fregar a la mala al Pollo, porque esta vez, se los carga la chingada´´.

Hasta pronto.