A jondear gatos de la cola a otro lado

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Cuando estaba uno chiquillo, era muy común que las Mamás dijeran. ¡Órale cabrón, ahuecando el ala! Las jefas, implacables como eran, se referían a que se fuera uno a ´´jondear gatos de la cola a otro lado´´, a salirse del cuarto, de la sala o la cocina. No querían que los mocosos escucharan las pláticas secretas de los adultos que no eran ni de la incumbencia de uno ni propias de la edad.

Cuantas cosas secretas y disimulos guardarán, – por ejemplo, esa Casa de Gobierno que pronto se convertirá en Centro de Atención para Adultos Mayores. Cuantos misterios y aventuras se reservan o están por descubrirse. Desde que se construyó este espacio para que los gobernadores y sus familias residieran ahí, ¿Cuántas camas, cuantas cobijas, cuantas almohadas, cuantas sábanas con aroma de mujer distinta se llegaron a cambiar?

Dichos populares y rumores corren. Los hay, desde aquellos que llegaron a santificar o subliminar el lugar, hasta otros que afirman que algunos gobernadores convirtieron a la Casa de Gobierno en la gran taberna y centro de recreación. En cuarto de guerra para la intriga, en centro de operaciones políticas y financieras y en corporativo importante de trámites y venganzas.

De Gonzalo Martínez Corbala y otros, se dicen cosas terribles. También de Fernando Toranzo Fernández. Si las malas lenguas se excedieron en sus comentarios no es asunto nuestro, ellos lo platican y los hacen correr. ´´Por ese lugar desfilaron para calentar la Casa, desde las telerinas, las campesinas y las montesina hasta las hijas o parientas de la realeza potosina. Todo al final del día fue lo mismo, la demostración plena y puntual del ejercicio del poder.

Admiten que la Casa de Gobierno tuvo épocas de radical decencia. Hablan de los periodos de Horacio Sánchez Unzueta y de Marcelo de los Santos Fraga. – Me consta que así fue, ellos fueron otra cosa. De otros, y de ´´cuyos nombres no quieren acordarse´´, prefieren no hablar. Murmuran sí, de Teófilo y de Fernando, pero hasta ahí.

Yo no tengo la menor duda de que Juan Manuel Carreras es un hombre decente, por lo menos con su mujer. El Güero deberá comprender que tendrá que ´´ahuecar el ala´´ en mucho menos de tres meses. La Casa de Gobierno será ahora destinada para fines nobles. Se acabó la farándula. Este espacio que pudo ser albergado por el gobernador más joven de la historia política potosina, no quiso y ha resuelto reservarla para la atención de los viejitos.

Con la decisión del gobernador electo, de convertir La Casa de Gobierno en un centro de atención para los ancianos, se acaba la usanza, el folklore, la leyenda y tal vez el mito. Se pone fin al dispendio y al abuso del poder, pero principalmente porque se observa la voluntad de construir una agenda real y efectiva para la atención de uno de los sectores más vulnerables de la sociedad.

La moderna casona de Las Lomas podrá albergar eternas memorias y enormes momentos de placer y voluptuosidad para quienes sin vergüenza alguna usufructuaron este lugar, solo que se acabaron los derroches y el despilfarro, las extravagancias y las comodidades, los desayunos ostentosos para funcionarios públicos, políticos, líderes chafas y empresarios.

Acoplarse a los nuevos tiempos, a muchos no les resultará fácil. Que no les extrañe a los nuevos invitados a tierras potosinas que ahora se les ofrezca un plato de enchiladas o una buena birria de borrego para que entren en sintonía y estén al pie del cañón. Esta puede ser en cualquier lugar.

Si creen que algunos de los que vienen de Soledad se les cae o muerden el rebozo, ¡Andan, pero bien jodidos! Se la saben de todas, todas.

Hasta pronto