Financiamiento campañas covidianas 2021

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Por Raúl Ruiz

En teoría, cada vez se va cerrando con mayor rapidez, el círculo de posibilidades que tienen los políticos de hacer una campaña política, con dinero público.

El electorado da por hecho que un negocio previo al arribo del poder, lo significa el financiamiento público que otorga el INE, a los partidos políticos y presiona para que un día, sean los propias aspirantes a cargos públicos, los que absorban esa ‘inversión’.

Los “dueños” de las franquicias se rayan año tras año con los millones que les facilita el Instituto Nacional Electoral.

El alto financiamiento que reciben los partidos políticos y los organismos electorales lo único que ha generado han sido políticos ricos, medios masivos de comunicación y agencias de publicidad opulentas. Además de una burocracia partidista acaudalada.

El valor que han incorporado los institutos políticos y los actores políticos a la sociedad es nulo.

Cuando se pone el tema sobre la mesa, los aspirantes se incomodan y refunfuñan, porque no tienen mucha capacidad de acercamiento popular, y hacer una inversión al vacío francamente no es negocio.

De cambiar las actuales reglas del financiamiento para los partidos políticos y de darle una mayor importancia a los recursos provenientes de fuentes privadas, los partidos se verían obligados a rendir cuentas claras y oportunas a la sociedad y a eficientar su gasto, tendrían además que esforzarse por crear redes de simpatizantes y reclutar nuevos miembros que les aporten recursos para su sostenimiento, de tal forma que se daría en la práctica un real acercamiento con la sociedad, lo que diferiría del actual distanciamiento que hoy prevalece.

Actualmente la ley garantiza que los partidos políticos nacionales cuenten con elementos para llevar a cabo sus actividades y señala las reglas de su financiamiento, debiendo garantizar que los recursos públicos prevalezcan sobre los de origen privado.

A mí juicio, el financiamiento de los partidos ha tenido mucho que ver con el creciente abstencionismo de los electores mexicanos.

El financiamiento de origen público incide en el deterioro de la imagen y nivel de confianza que los ciudadanos tienen respecto de los partidos y los políticos.

Estoy de acuerdo por tanto, con la propuesta que hace uno de los aspirantes a la gubernatura de Chihuahua, Alfredo El Caballo Lozoya. Por cierto, actualmente alcalde de Parral, quien por cierto ganó desde la figura independiente.

Él dice, si hay dinero público para gastar, que el recurso sea para reactivar economía, equipar hospitales y apoyar a trabajadores de la salud.

Explicó, que en las elecciones del 2021, deben de hacerse sin financiamiento público, para que ese recurso se ponga a trabajar en necesidades prioritarias como dar solución a la falta de insumos en los hospitales o reactivar las actividades económicas.

Sugiere, que dadas las circunstancias, por lo menos que en el 2021 ante la pandemia que estamos sufriendo, los mexicanos sintamos el respaldo de los partidos políticos, y que ese dinero que ponen los mexicanos de su bolsa se utilice concretamente en acciones para enfrentar los estragos de la PANDEMIA, “que los médicos, enfermos y enfermeras sientan que estamos protegiendo su vida como ellos lo hacen en la primera línea de batalla”. Ha dicho.

Pero francamente, dudo mucho que esta propuesta se ponga en práctica.

De hecho, ninguno de sus adversarios tratará el tema siquiera. Ya lo verá usted.