TRAZOS Y SOMBRAS
Fernando Díaz de León Cardona
Palabras más, palabras menos, el flamante secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana en el estado, General, Guzmar Ángel González Castillo justificó la semana pasada que “las acciones de inseguridad siempre son más escandalosas que las de seguridad.” Obvio, el no es pueblo y tampoco es de San Luis Potosí, finalmente pertenece a una legión extranjera que llegó porque el alto mando del Ejército no lo tomó en cuenta para un cargo en la SEDENA.
En su toma de protesta, González Castillo juro salvaguardar la seguridad, la integridad, el patrimonio y la paz ciudadana. Sin duda, simple retórica, un hueco discurso y verdadera simulación. Todos los días, a toda hora, sus hacedores de imagen presumen la detención diaria de por lo menos 30 delincuentes; 900 maleantes al mes y más de 10 mil 800 hampones al año.
Solo el General y los Jueces saben dónde están, porque presos no. No cabrían en ningún lado. La Guardia Civil, es cierto, de todo agarra. Desde raterillos, malandros, asaltantes, narcomenudistas, roba autos y motos, desvalijadores y ratas que se introducen a las casas y comercios. Al final del día, los potosinos suponemos que todos están presos en la Luna o en Marte o de plano andan sueltos, que es lo más seguro. Según el reporte de las aseguranzas, solo se recupera menos del 50 porciento de las unidades particulares robadas.
El dirá que cumple con su chamba y que agarra a cuanto maleante se deja. Los otros, los que actúan con aparente permiso y simulación de las policías, siguen actuando impunemente en San Luis Potosí, al grado que tienen ya de cabeza a la capital potosina y sus municipios. Las mesas de seguridad de todos los días y los más de 5 mil boletines en menos de dos años, dan cuenta y razón de sus hazañas, ¡ellos cumplen con atorarlos e informar y san se acabó!
La verdad nadie se imagina a un Juan Pablo Escobar, ex líder del Círculo Azul panista o a Miguel Gallegos, atendiendo temas de seguridad. Algunos dirán que su presencia forma parte de las negociaciones políticas y que nada tiene que ver con la “famosa herencia maldita”, pero de seguridad pública, es un hecho que sepan lo que otros saben de astronomía o física, – es decir, – nada. Ellos solo cumplen, acuden y cobran bien por asistir a las reuniones que sirven para dos cosas, al fin y al cabo “en San Luis Potosí no pasa nada”.
La semana pasada, y eso porque dan cuenta de ello las redes sociales, se supo del robo de una camioneta de lujo en la carretera a Matehuala. Días después, el sábado pasado para ser precisos, los malandros con o sin permiso, con o sin disimulo, se bailaron un carro Mercedes Benz en la zona dorada de la capital potosina. Este martes, a plena luz del día, en las afueras de Home Depot, otro vehículo fue despojado de sus propietarios. Y esto es solo de lo que la gente se da cuenta, pero vaya usted a saber cuantos atracos ocurren todos los días.
Al gobernador Ricardo Gallardo Cardona, lo único que podemos exigirle es que ponga atención y que no se deje engañar por tanto vividor del presupuesto. En su condición de mandatario está cumpliendo, – sin embargo, son otros de medio pelo, de los niveles intermedios en seguridad donde se está generando un problema que, si no lo resuelve a tiempo, – o bien, no hace los cambios como lo refirió hace días, las consecuencias de la inseguridad no tendrán precedente.
Gallardo no debe olvidar que tiene adversarios que por todos lados le buscan para evidenciarlo. Hoy por hoy, el tema de la inseguridad es caldo de cultivo y le rascarán para hacerlo quedar mal ante los potosinos. Todos esos grupos y esas voces desearían, – por ejemplo, que la FENAPO fracasara o que algo grave ocurriera para restregárselo mediáticamente, en esas se ven.
Hasta pronto.






