TRAZOS Y SOMBRAS
Lo que mencionó el secretario General de Gobierno, José Guadalupe Torres Sánchez. En el sentido de que los municipios deberían preocuparse más por la seguridad que por otras cosas, no falta a la verdad. Es lamentable y triste ver a municipios con solo cuatro policías que parecen “lechuzos”.
Para ser claros, la inmensa mayoría de los presidentes municipales andan en el negocio de las obritas pequeñas que algo dejan. Aquí no cabe de que, entre más obras más deja, sino lo que caiga, es decir, de gallina para arriba. Así han sido siempre y de ello puede dar cuenta la Auditoría Superior del Estado, ASE.
El que los municipios no cuenten con un cuerpo policiaco que otorgue confianza, seguridad y garantía a sus habitantes, no dejara de ser la realidad de municipios rabones, pequeños, mediocres y sometidos a la delincuencia.
La iniciativa de recomponer el tejido social ciertamente no es suficiente, se requiere de mucho más. No basta la presencia policiaca, sino de acciones más contundentes del Estado en el seno de los Ayuntamientos.
Aquí no se trata, como lo han sostenido varios; de sustituir o cancelar la obra pública por armas. Lo que se requiera urgentemente es meter al carril a los alcaldes y a sus policías para que no les pase lo que sucedió en San Vicente. Los municipios ya no pueden actuar como robavacas.
Cuando el secretario de gobierno dice que los Ayuntamientos deben preocuparse por los temas de la seguridad, es porque simplemente son territorios inseguros y que no esperen a que el gobierno federal o estatal les resuelvan su problema, podrán apoyar, sí, pero no a superar sus crisis de inseguridad que es problema de ellos.
Aquí, los Ayuntamientos o sus presidentes municipales deben asumir su estricta responsabilidad. Es el caso del El Naranjo y otros municipios, donde cómodamente los alcaldes permiten la existencia y actuar de delincuentes sin ningún control.
Desde luego que es la secretaria de Seguridad Pública Estatal la que tiene que responder.
El que los municipios le inviertan en seguridad es su prioridad. O lo hacen o sencillamente estarán enviando señales equivocadas. Si finalmente los presidentes municipales buscan hacer negocios, lo primero que tienen que hacer es controlar a los malosos que operan en sus municipios, de otra manera se convertirán en sus rehenes.
Hasta pronto






