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No estoy exagerando           

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miércoles, enero 21, 2026

 

Por Rushuang Li

Creo que debemos prestar más atención al estado mental de las personas más vulnerables durante las cuarentenas discontinuas, sean de la edad que sean, y no digo esto porque sea psicóloga o psiquiatra para promover mi negocio, porque no lo soy.

A la mitad de mis amigos les despidieron del trabajo y la otra mitad cayó en depresión durante la primera cuarentena, los que tienen que pagar la renta o están compartiendo pisos con otros tienen problemas psicológicos más graves en comparación con los que volvieron a vivir con sus padres.

Lo preocupante es que tanto unos como otros no encuentran la mejor vía para desahogarse, por una razón: porque casi no hay vida social, no pueden contarles los problemas a sus amigos cara a cara (hablar a través de dispositivos nunca podrá sustituir la sensación de hablar cara a cara), ni tampoco pueden viajar para despejarse de sus angustias.

Digo esto no porque esté en contra de las medidas tomadas contra el COVID, todo lo contrario, soy totalmente partidaria de medidas tales como quedarse en casa lo más posible y ser lo más responsable posible, tan solo me gustaría que en el momento de aplicar las medidas físicas también se pudiese tener en consideración tomar algunas medidas que puedan aliviar en cierto grado las preocupaciones de la gente.

Esperemos que se tenga en cuenta este aspecto que afecta gravemente al estado mental de todo el mundo, haya pasado por este terrible virus o no. Las secuelas psicológicas son un aspecto de momento algo olvidado por los medios de comunicación, pero estoy segura de que el impacto que están dejando cobrará toda la importancia cuando la fase de afectación física quede atrás.

Hasta pronto

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