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Los «locos» y los tóxicos.

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jueves, abril 30, 2026

CAMINANTE

Toño Martinez

Cada vez que alguien piensa, actúa y va más allá de las normas establecidas y convencionalismos que rigen a la comunidad humana y los desafían en menor o mayor grado; los que se atreven a salir de las zonas de «confort» o falsa comodidad, son creativos y revolucionarios de ideas, son tachados de locos o tóxicos, pero esos «safados» son los que a lo largo de la historia humana han cambiado al mundo y lo arrancan del letargo de la oscuridad e ignorancia para que avance.

Hoy, en un mundo de grandes contrastes, entre espectaculares avances en ciencia y tecnología yen contra una decadencia en valores y respeto incluso a la vida, donde las ganancias económicas están por encima de las virtudes y naturaleza, y enfrentamos una juventud extraviada, los locos y los tóxicos vuelven como en antaño a ser una luz en las tinieblas sin importarles que con su mensaje y acción diferente los critiquen, pierden amigos y se confronten hasta en las familias.

Hablar con la verdad sobre conductas erradas sea en política o cualquier ámbito, con quienes conviven es herir y lastimar egos triturados; pero es preferible hacerlo que dejarse arrastrar por la corriente de una vida superficial y vacía.

Nunca -dicta la conseja popular-, discutas con un necio, ignorante o fanático porque es insultarlo y cuidado con su reacción.

Enséñale lo poco o mucho que has aprendido y hasta de enemigos te los echarás. Me consta.

Por fortuna ya no estamos en tiempos cuando por pensar diferente te podría llevar a morir en la hoguera como le paso a Hipatia de Alejandría allá por mitad del 1300, por ser diferente al conocimiento de su tiempo; fue filósofa, matemática y astrónoma; Giordano Bruno en el 1500, quemado vivo por afirmar que el universo era infinito; otra aberración surgida de la ignorancia fue la suerte que corrió Ignaz Semmlwez en 1800, encerrado en un manicomio de por vida por haber señalado que el lavado de manos reducía la mortalidad en los hospitales, principio básico de la salud.

Entonces, si son de los que quieren aportar luz a la ignorancia, madre de tantas calamidades, si alguien les llama locos o tóxicos siéntanse satisfechos por qué contribuyen a buscar un mundo mejor.

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