La guerra continúa

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El ex presidente Felipe Calderón debe estar agónico y casi muerto de risa al enterarse que su rival en amores patrios, Andrés Manuel López Obrador, ha decretado este lunes que el Ejército Mexicano y La Marina salgan otra vez y hasta el 2024 a las calles para enfrentar al crimen organizado, bajo el argumento de que la Guardia Nacional aún está en proceso de integración y consolidación.

En la percepción colectiva, la primera impresión que causa la decisión presidencial, es que aparte de enfrentar al Coronavirus, ahora la sociedad deberá resignarse a volver a los tiempos de una guerra estúpida como la que sin autorización del Congreso Federal puso en marcha FECAL, al declararle la guerra a los cárteles en México, guerra que por cierto causó más muertes que las que ha está provocando el COVID19.

El que Felipe Calderón haya decidido unilateralmente sacar al Ejército a las calles para enfrentar y combatir a la delincuencia organizada no es un argumento consistente porque finalmente lo que hoy está en discusión no es la forma sino el fondo de un hecho que lejos de obsequiar tranquilidad y respiro a los gobernadores, como algunos lo afirman, la mayoría esta con el Jesús en la boca por sus complicidades, nula actuación o simulación frente a una delincuencia que está presente y actuante en sus estados.

Los potosinos bien recuerdan la última gira que realizó por San Luis Potosí el presidente López Obrador. Fue justo en nuestra entidad, donde el secretario de Marina, revelo la presencia de varios grupos delincuenciales que han mostrado enorme capacidad de fuego y organización. Si el Ejército y la Marina los van a combatir, no es malo, y seguramente que toda esa sociedad temerosa lo aplaudirá.

El problema es que las incursiones que seguramente vendrán, podrían ser el génesis de una inestabilidad social que nadie desea, pues aparte de enfrentar con miedo al maldito bicho del Coronavirus, y que según nos dijo Mónica Liliana Rangel, llegó para quedarse, ahora los potosinos deberemos cuidarnos también de no cruzarnos o estar en el lugar y en el momento equivocado.

Por otro lado, el que las Fuerzas Armadas se les esté concediendo espacios estratégicos, no es un buen augurio. Ya están en dos Bocas, están en la construcción del aeropuerto de Santa Lucia y tienen ya bajo su control los hospitales destinados para la atención del COVID. Ojalá que este exceso del presidente no se le llegue a convertir en una pesadilla, como ha sucedido en varios países de América Latina.

ENTRE PARÉNTESIS

Finalmente, el gobernador Juan Manuel Carreras se aventó el boleto de endeudarse con 700 millones de pesos. Sobra decir que el crédito deberá ser objetivo, transparente y con la suficiente claridad en que y como se va a destinar ante la emergencia por la epidemia.

El Güero no solo enfrenta el reto y como salir lo mejor librado, sino que en el plano económico es preciso definir estrategias que permitan conservar el empleo de miles de potosinos emprendedores, de tal suerte que no debe actuar solamente como un mandatario otorgante de créditos o replicador de dádivas.

JM Carreras está emplazado a darle un giro a la cultura paternalista y pasar al activismo solidario. En esto, el Congreso debe actuar con gran seriedad y enorme responsabilidad, sobre todo por el subejercicio y el recorte presupuestal que se viene arrastrando en el sector salud.

Hasta pronto