CLOACAS

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Por Raúl Ruiz

La cañería política estaba completamente llena de suciedad; cochambre nauseabundo. Nadie desazolvaba.

La impunidad mantenía rozagante el rostro de los ‘barones’ del hampa del poder, mientras en las alcantarillas del averno político, aparecía su verdadera imagen, contrahecha, deformada, ¡desgarrada por el pecado! Diría fray Molinex.

Similitud con el retrato de Dorian Gray es mera coincidencia.

Ya no cabía más mierda.

Por eso el pueblo mexicano votó por su Rayito de Esperanza.

¡No robarás, no fornicarás, ni mentirás!

Les dijo el cabecita de algodón.

Y el pueblo paciente, esperó una señal divina de su salvador.

En 18 meses no podía haber hecho nada. Recordemos que hubo de negociar la paz, con un convenio no escrito de NO PERSECUCIÓN, y protección de cuadros relevantes de la mafia del poder como Manuel Bartlett y Napoleón Gómez. (Y ¿ese pacto?) Son asuntos muy distantes. A Napoleón lo persiguió Calderón por pleito con el magnate minero Larrea. A Bartlett, la “mafia del poder” lo hizo a un lado cuando intentó competir por la candidatura a la presidencia de la República). Bartlett es el objetivo central de la derecha de FRENA. ¿Gratis? ¿Por qué es el platillo favorito de los columnistas cochuperos? Con él la “mafia del poder” tuvo años para haberlo perseguido por corrupto o por lo que quieras o gustes. ¿Por qué no lo hicieron? ¿Cuál es el grupo político de Bartlett? ¿Por qué EPN no le persiguió? Ya estaba en Morena. A Napoleón lo protegió por años el poderoso sindicato de mineros de Canadá. Allá estuvo refugiado por la persecución calderonista. Raro que en Canadá estuviera años sin extradición. No son blancas palomas, pero la mafia construyó mitos.

El pacto traía una cláusula: permitir la impunidad de todos los expresidentes, contando desde Carlos Salinas de Gortari hasta la fecha.

Pero la presión del pueblo fue mucha y el persistente golpeteo del grupo FRENNA cuyas intenciones eran las de derrocar el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, hizo cambiar el curso de las cosas.

Desazolve selectivo.

El régimen de la 4T, luego de escarbar un poco entre las coladeras, va sacando pestilentes detritus de todos los colores.

Si bien es cierto que ahí fueron desechados pañales hediondos como el del señor de las ligas, y otros que le raspan el mobiliario al presidente, los expertos en el trabajo sucio de revolver entre las aguas negras de la política nacional, comienzan a seguir una hebra pestilente pero útil, para detener la furia de sus adversarios y al mismo tiempo, exhibir a las piezas clave de la suciedad prianista.

El caso Lozoya es la punta de la hebra, que servirá para encarcelar, (si fuera conveniente) a Osorio Chong, Videgaray, y al propio ex presidente Peña Nieto.

Pero antes, en la mira, Calderón. Para dejar al último a Carlos Salinas de Gortari.

El uso político de la justicia comienza a ejercitarse. Esta afirmación supone que ese “uso político de la justicia” no tiene valor judicial. Que todos los acusados son inocentes, que lo que vemos es una persecución política, sin sustento en derecho.

La frase es muy común entre los “opositores” a la 4T en los medios. “No hubo robos, ni saqueo, todo es venganza política.

Es diferente “voluntad política” para que se haga prevalecer el estado de derecho, que se combata la impunidad.

Mientras se teje el rebozo fino con las declaraciones y pruebas de Lozoya, aparece un gancho de izquierda a la mandíbula panista.

Las imágenes, de Guillermo Gutiérrez Badillo, quien hasta hace horas se desempeñaba como secretario privado del gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez, recibiendo dinero en tremendo maletín, es sólo el inicio de la exhibición de los detritus azules.

En un acto reflejo de temor, el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional (PAN), Marko Cortés, rápidamente sale a deslindar un poco la relación y anuncia que, de confirmarse que los corruptos que aparecen en el vídeo, son militantes de este instituto político, se procederá en forma inmediata a expulsarlos.

Yo digo que esto apenas comienza.

Falta el golpe a los círculos del poder económico que han sido comparsa de los nefastos prianistas. De mí se acordarán.

Vayan por sus palomitas para el intermedio.