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Paréntesis

Viernes, 13 Enero 2017 14:46 Publicado por: 

El gobernador Juan Manuel Carreras se ha sumado al plan nacional de austeridad al que convocó el presidente Enrique Peña Nieto y de algún modo, San Luis Potosí estará contribuyendo en inhibir un poco la evidente irritación social que provocó una decisión que sin explicación sensata y a tiempo disparó a boca jarro el gobierno federal con el incremento a la gasolina.

 

 

Varias son las medidas que el gobierno del estado adoptará para que el apretón sea parejo y, sobre la mesa se colocó el tema de la reducción de sueldos a los funcionarios de confianza. Este criterio de racionalización se hizo también al inicio del sexenio de Fernando Toranzo Fernández, solo que por un tiempo, porque luego se volvieron despachar con insultantes bonos y de poco o nada sirvió.

 

 

¿De cuánto estaríamos hablando, si es que le ponemos números a una disminución de sueldos de los servidores públicos estatales?, seguramente de una cantidad nada despreciable que bien pudiera aplicarse en en acciones o programas de beneficio social directo para los sectores más vulnerables y necesitados como lo viene haciendo el gobierno de Ricardo Gallardo en la capital del estado.

 

 

Desgraciadamente la propia Secretaría de Desarrollo Social SEDESORE, ha reconocido que las partidas destinadas al combate a la pobreza han resultado insuficientes, de tal manera que una medida de reducción salarial en el ámbito del gobierno estatal a lo mejor no sería la única salida. En todo caso, porque no apretarles también el cinturón a quienes año con año incrementan sus servicios sin tomar en cuenta la afectación que causan a la economía popular.

 

 

Me refiero concretamente a congelar efectivamente las tarifas del transporte público, aplicar esquemas de borrón y cuenta nueva en impuestos estatales como los derechos de control vehicular que arbitrariamente se impusieron durante el gobierno anterior. Si a esto, Juan Manuel Carreras le suma un cambio de actitudes y se deja de actuar con el terrorismo fiscal con el que opera la Secretaría de Finanzas, muy probablemente el gobernador se echaría a la bolsa a miles de potosinos que no pagan porque simplemente no tienen.

 

 

No se trata de recaudar todo para los vencedores, y sin bien es cierto que el gobierno necesita dinero para cumplir con su obligación, también es justo que los servidores públicos, incluyendo al gobernador se fleten como cualquier mortal. ¿Para que requiere el gobierno dos aviones y un helicóptero que el solo mantenimiento genera un gasto escandaloso y muchas veces injustificado? A poco no pueden repetir el mismo esquema que utilizaron en campaña cuando fueron a pedir el voto de los ciudadanos.

 

 

Si el gobierno del estado se ha resuelto a reducir costos en su operación, a bajarle al consumo de combustibles para sus vehículos, a reducir el gasto en telefonía celular, a la papelería etcétera, es algo aplaudido, el gran problema sin embargo, es y seguirá siendo el dispendio y la corrupción de algunas áreas donde ganan quienes ofrecen y reciben.

 

 

Solo habría que preguntar cómo es que justifican la salida de partidas importantes para financiar a organizaciones sociales que se han convertido en verdaderos grupos de choque o de presión. Porque no pensar en desaparecer áreas de gobierno inútiles y costosas para el erario público. Bajarse el sueldo no basta, es necesario todo un trabajo de reingeniería que bien pudiera sacar adelante Elias Pecina.

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