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“Alito” elimina la teoría del asesino solitario

TRAZOS Y SOMBRAS

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sábado, julio 20, 2024

TRAZOS Y SOMBRAS

 Por Fernando Díaz de León Cardona

Todos los análisis y comentarios que he observado y escuchado son coincidentes en el sentido de que el Partido Revolucionario Institucional PRI se encuentra en terapia intensiva, agónico y sin la mínima posibilidad de sobrevivir.

Las razones expuestas son múltiples y factoriales, esa es su condición y es producto de su propia circunstancia.

Motivos para recuperarse los tiene, desafortunadamente los resultados electorales obtenidos en la última década y la catástrofe electoral del pasado 2 de junio lo entierra.

No obstante que, desde hace mucho tiempo, tanto la oposición como el priismo mismo le ha rubricado su acta de defunción, el PRI todavía se defiende como gato boca arriba y su dirigente nacional y sus similares en los estados se han propuesto renovarse o morir; veamos hasta cuándo y hacia dónde.

Lo expresado por Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas durante su recién asamblea nacional, dejó desde luego catatónicos a muchos priistas. Algunos se sintieron aludidos y otros se vieron directamente atacados. La lucha del PRI contra el PRI es real y es de a de veras. Desde luego que sobrevivirán los más audaces.

Sin embargo, algo de extrema importancia fue lo que dijo el líder priista en torno al abominable asesinato de Luis Donaldo Colosio en 1994. En tribuna y abiertamente, Alejandro Moreno, dijo que algunos priistas fueron responsables del homicidio doloso y ventajoso del excandidato a la presidencia de la República.

Por lo que apuntó el dirigente priista, vuelve a poner en tela de duda la teoría del asesino solitario, y cobra fuerza el razonamiento de que el asesinato de Colosio fue un crimen de estado.

No dio nombres, pero todo mundo sabe que el gobernante en turno lo era Carlos Salinas de Gortari que tenía encima la presión de Manuel Camacho Solís que luego fue enviado a pacificar Chiapas.

Aburto, el asesino confeso y detenido en prisión desde hace 30 años, nunca habló de implicados y siempre señaló que fue por su propia iniciativa.

En las investigaciones que se llegaron a realizar, lo único que se logró fue enrarecer y enredar más las cosas. Nunca Aburto dijo nada y es hasta ahora que un dirigente nacional del PRI pone sobre la mesa el tema.

Si en realidad fue un crimen de estado, razones suficientes tuvo la llamada “nomenclatura” para apartar del camino a un candidato que desde su campaña se deslindó del salinismo.

Ahora bien, si la teoría del asesino solitario sigue firme, pues entonces Alejandro “Alito” Moreno deberá explicar muchas cosas y no dejar impune el magnicidio cometido.

Si en verdad el dirigente nacional del PRI tiene los pelos de la burra en la mano, es quizá el mejor camino para despertar y volver a renacer a un priismo que desde hace años comenzó a abandonar sus ideales.

No hacerlo lo convertiría en cómplice de un hecho condenable que cambió, sin duda, el rumbo de nuestro país.

Hasta pronto

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