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miércoles, junio 29, 2022

Este megaiceberg ya ha liberado miles de millones de toneladas de agua dulce al océano, según científicos

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Un grupo de investigadores británicos publicó en la revista Remote Sensing of Environment un estudio en el que determinan que el iceberg A-68 ya ha liberado al océano unos 152.000 millones de toneladas de agua dulce desde que en 2017 se desprendió de la plataforma de hielo Larsen-C de la Antártida.

Cuando en julio de ese año comenzó su viaje a través del océano Austral, tenía una superficie de más del doble del tamaño de Luxemburgo, por lo que se trataba de uno de los mayores icebergs registrados hasta la fecha.

Casi inmediatamente después de su desprendimiento, se fragmentó en dos partes, por lo que el bloque principal pasó a llamarse A-68A y su descendiente más pequeño se convirtió en A-68B. En abril de 2020, el A-68A perdió nuevamente otro trozo, al que se denominó A-68C.

La trayectoria del A-68A hacia el territorio británico de ultramar de las islas Georgias del Sur hizo temer por la vida silvestre de la zona, hogar de importantes colonias de pingüinos y focas, ya que podía bloquear sus rutas de alimentación. Además, podría haber destruido el ecosistema de su fondo marino, causando daños que tardarían décadas, si no siglos, en revertirs.

Por suerte, este escenario devastador nunca llegó a ocurrir. Según el nuevo estudio, el A-68A colisionó solo brevemente con el fondo marino y se rompió poco después. Cuando llegó a las aguas poco profundas que rodean las Islas Georgias del Sur, la quilla del iceberg se había reducido a 141 metros por debajo de la superficie del océano, lo que evitó que encallara en el fondo, que por esa zona tiene unos 150 metros de profundidad.

Sin embargo, un efecto secundario del deshielo fue la liberación de 152.000 millones de toneladas de agua dulce cerca de la isla, una perturbación que podría tener un enorme impacto en el hábitat marino de la región.

En total, el A-68A adelgazó 67 metros desde su grosor inicial de 235 metros y su ritmo de derretimiento aumentó bruscamente a medida que se adentraba en el mar de las Antillas del Sur.

¿Impacto positivo o negativo?

“Debido a que A-68A tomó una ruta común a través del pasaje de Drake, esperamos aprender más sobre los icebergs que toman una trayectoria similar y cómo influyen en los océanos polares”, dijo Anne Braakmann-Folgmann, candidata a doctorado en el Centro de Observación y Modelado Polar (Reino Unido) y autora principal del estudio.

La investigadora reconoce que el agua dulce liberada por el iceberg “es una gran cantidad” y concluye que el siguiente paso será analizar “si tuvo un impacto positivo o negativo en el ecosistema” alrededor de las Islas Georgias del Sur.

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