Se acerca el tiempo de cobrar facturas

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Cuando el jefe real del grupo priista los “Macabeos” Juan Ramiro Robledo Ruiz buscaba la candidatura al gobierno del estado por MORENA, dijo en una de sus raras entrevistas, que el Secretario General de Gobierno, Alejandro Leal Tobías era un excelente operador político. Del actual Coordinador de Comunicación Social del gobierno del estado, Raúl Camacho Muñoz, conocido en el medio periodístico “no” como el “maestro emérito” sino como “el ya merito”, Robledo exaltó las habilidades y virtudes de su oficio, no se equivocó.

A una semana de arrancar con el proceso electoral que culminará con el cambio del titular del Poder Ejecutivo del Estado, a Juan Manuel Carreras, no le ha ido mal. Leído y escuchado en su exacta dimensión, el Güerito ha salido ileso y solo presenta unos cuantos pequeños rasguños, muy a pesar de que es el directo responsable del terrible manejo de la pandemia que, a una semana de iniciar la contienda electoral, tiene en su haber más de 55 mil infectados por Coronavirus y más de 4 mil 600 muertos, más los que se acumulen al 6 de junio, día en que el pueblo saldrá a cobrar facturas pendientes.

Afortunadamente JM Carreras ya se va. El ya cumplió con su sueño de ser gobernador y, junto con su ex Secretaria de Salud, Mónica Rangel y su Secretario General de Gobierno, dejan por la búsqueda de lograr otro cargo, una estela de dolor, luto profundo, el tejido social fracturado, el quebranto familiar y daños económicos incalculables en decenas de miles de potosinos, específicamente en cerca de 5 o 6 mil familias que no perdonarán ni olvidarán.

El pronóstico original fue que en la entidad se llegarían a infectar hasta 30 mil personas y que morirían cerca de 3 mil. Irresponsablemente se quedaron demasiado cortos, hoy las cifras revelan casi el doble y si tantito nos apendejamos nos iremos al triple en unos meses más, en tanto que el gobierno estatal no está dispuesto a comprar una sola vacuna. El error central y visible del gobernador fue haberse mostrado débil y sin carácter para enfrentar la pandemia, pero ante todo por no medir sus efectos y consecuencias.

Que Alejandro Leal es un operador político extraordinario, pues si, ya lo demostró. Va a ser diputado plurinominal por el PRI, y, aunque su presencia en las conferencias mañanera fue aislada, El Caco tenía los hilos y en sus manos estuvo el contener, desbordar o no, el impacto y las repercusiones de la movilidad irresponsable, desenfrenada e incontrolada de la sociedad.

Cualquiera que fuera el semáforo impuesto, gobierno y sociedad han actuado como si nada ocurriera. Los antros, los restaurantes, las fiestas y reventones, los clubes sociales, el transporte público, los supermercados, los centros comerciales y el tianguis dominical de Las Vías, han seguido operando impunemente sin que el gobierno estatal muestre carácter para poner orden.

La habilidad política o desdén de Leal Tobías, aunque se niegue, fue lo que provocó el aumento alarmante de contagios que la población padece a un año de haberse instalado el maldito bicho. En su salida “al quite”, el Secretario de Salud, Miguel Ángel Lutzow, dijo que “el incremento de contagios es porque ahora se tiene capacidad institucional para identificar a los infectados”, es decir, antes no se tuvo ni se reconoció, aunque los contagiados y el bicho se movieran como chinos libres ante las medidas débiles y mediocres que se han tomado.

Puesto en contexto, muchos recuerdan muy bien, cuando el ex presidente Enrique Peña Nieto vino a la Huasteca. Ahí, prometió ampliar la carretera Valles-Tamazunchale y, estando a su lado el entonces Secretario de Hacienda, y luego candidato del PRI a la presidencia de la República, José Antonio Meade; el Güero JM Carreras emocionadamente exclamo: ¡Ya chingamos! Hoy, ante el escenario político-electoral que se vive, tanto el Güerito, como doña Mónica, El Caco, otras y otros oportunistas han vuelto a decir lo mismo.

Hasta pronto