El PRI, de la gloria a la ignominia

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Dan la impresión de que no se dan cuenta. Se hacen como que la virgen les habla. Con desfachatez aplauden al candidato del PAN y puntillosos ponen su dedo índice en todo lo que ocurre en el partido en poder: MORENA. “Se consumó la infamia”,  el vocinglero acusa que se “impuso” una candidata en el partido que los arrojó del poder. Despojados de todo sentido de la vergüenza y el decoro, echan pestes por todo lo que sucede en la casa del vecino. Son ciegos para ver y reconocer lo que ocurre en la propia. Escorados a la derecha, sin pudor alguno, los que hablan a nombre de los priístas, se exhiben aplaudidores de “su candidato” y la coalición en la que se ayuntaron con su adversario histórico, el PAN.

Un PRI sin memoria, sin rumbo, ante la absoluta falta de autocrítica, lanza vítores a su candidato panista; ¡Hasta la victoria! ¡Octavio gobernador! Y se justifican: -Solos podemos hacer poco, juntos podemos hacer mucho. No hay reto que no podamos alcanzar trabajando unidos. ¡Hasta la victoria! ¡Octavio gobernador! El dislate de usar la frase del guerrillero -Che Guevara- para loar a un personaje de la derecha no es más que otro síntoma de la esquizofrenia que padecen.
En el baúl de los recuerdos quedan los discursos farragosos inspirados en el ideólogo más importante del Partido  Revolucionario Institucional, don Jesús Reyes Heroles. De sus memorables citas; “En política, la forma es fondo”; “Lo que resiste, apoya”, y muchas más, hoy solo les queda del autor de la Reforma Política de 1977, del veracruzano insigne, aquella, que en su naufragio, usan cotidianamente: “En el ejercicio de la política hay que aprender a lavarse la manos con agua sucia”. Se lavan las manos y la cara  -valga la hipérbole- con agua de las cañerías. De manera pública y con desenfado. Con cinismo, dicen otros. Lo importante es salir en la foto.
Vacíos, sin sesos, pero bravucones convocan al “debate”. Al “debate” de ¿qué? ¿Al debate ideológico? ¿De cual ideología? ¿Al debate programático?. En esa agenda no hay el tema de la autocrítica. Tampoco incluye el saqueo, la corrupción, los resultados nefastos de décadas de neoliberalismo. La desigualdad, la pobreza. Los robos a la nación. Entonces ¿de que hablan los priístas caraduras? Están bien en donde están, de comparsas. Así van a “ganar” la gubernatura. De acólitos del PAN. ¿En serio esto los llena de orgullo? Quizá -In extremis- queda por exprimir el concepto “pragmatismo”. Podría ser, “en política, como en el amor, todo está permitido”.
En el 2017, Manlio Fabio Beltrones, destacado operador político del PRI, en el periódico español El País, aconsejó: “El PRI está obligado a desdoblarse a la izquierda”. Era obvio que el sonorense advertía que su partido se había inclinado totalmente a la derecha. No era una ocurrencia. Sugería tomar distancia del PAN, al momento de sus opiniones Beltrones aceptaba una inocultable connivencia con las banderas conservadoras. El abandono de las causas populares, de las reivindicaciones sociales. Un PRI entregado a los intereses de la oligarquía, de las élites. Pero no, el Pacto por México, firmado en el Castillo de Chapultepec, en diciembre del año 2012, ha sido reeditado ahora con los mismos firmantes de entonces, pero ahora bajo la careta de “Va por México”. ¡Fuera máscaras!, reclama el graderío.
En agosto del 2010, Francisco Labastida Ochoa, priísta destacado y ex candidato a la presidencia, (2000) contundente señaló: “Peña (Nieto) es el peor presidente en dos siglos, sumió al PRI en la peor crisis desde su fundación”. -“Su tolerancia a corrupción y a algunos actos de corrupción que le imputan generaron el rechazo al partido, el partido (PRI) lo está pagando”. Así o más claro. Y desde la debacle electoral el partido de los tres colores no ha hecho una reflexión colectiva para refundarse, para revisar las causas de su probable desaparición, o “volverse un minipartido muleta…”; (Denise Dresser) Con “Alito” al frente caminan de prisa al museo de la historia, al cementerio. ¿Alguien desde el interior del partido ha planteado la refundación? ¿Hay en la dirigencia intenciones de renovarse? ¿Alguna corriente interna plantea la autocrítica? ¿Un examen de conciencia? ¿Tienen estrategia -que no sea ser “muleta” del PAN- para el futuro?. No. Está claro que solo tiene piedras para aventarlas al tejabán de la 4T. Odiar a MORENA, es su misión. Ven la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio. ¡Qué jodidez!
El 12 de agosto del años 2019, (Ya llovió…) en el medio Aristegui Noticias, se publicó un análisis del PRI en el que opinaron, la politóloga, Denise Dresser y el historiador Lorenzo Meyer. Sin tener bola de cristal para ver el futuro, o cualidades de clarividentes, sentenciaron y expusieron: “El PRI está condenado a cojear y ver como se “morenizan” sus miembros”. El futuro que le augura Dresser es “un éxodo cada vez mayor de priistas a Morena” y “una existencia simbólica que persistirá ahí en función de las alianzas que puedan crear en cada elección”.
En la Mesa Política de #AristeguiEnVivo, la doctora dijo que es “impactante pensar que este fue el partido que dominó la política mexicana por más de 70 años, que determinó la historia de México, concentró el poder, acuñó la corrupción, y hoy estamos hablando de un partido que probablemente va a desaparecer o volverse un minipartido muleta al estilo de otros partidos satélites”. “Su subsistencia estará en función de las alianzas que haga; lo que les ocurrió fue la presidencia de EPN, que según Labastida fue el peor presidente en la historia; Peña Nieto probablemente fue el que les dio el golpe de muerte… no van a poder recuperarse”, anticipó.

Peña Nieto dio “golpe de muerte” al PRI y no va a poder recuperarse: Dresser.

En el PRI “va a quedarse la cáscara… va a seguir ahí, sin contenido, vendiéndose al mejor postor”, coincide el historiador Lorenzo Meyer.

“La inercia va a llevarlo a seguir ahí en el panorama de los partidos pero va a ser una presencia muy lastimosa… la revolución ya se fue, ya desapareció hace mucho tiempo, el México de ahora ya no le pertenece a ese pasado que tuvo momentos importantísimos… el PRI ya no está para transformar a nadie, está para el mejor de los casos para sobrevivir como una sociedad hueca… no creo que le extrañaríamos si desaparece, pero va a seguir ahí, sin contenido, vendiéndose al mejor postor, él que era el que compraba”, sentenció el doctor Meyer. 

Juntos y revueltos, los ayuntados -azules y tricolores- van con ¡Octavio gobernador! y ¡Hasta la victoria! ¡Con el PAN hasta la ignominia!