Y su nieve de limón de que la quieren

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Quienes de plano no se midieron fueron los señores representantes o líderes de las cámaras empresariales que, puestos y apuntadísimos los angelitos ya le pidieron al gobernador electo José Ricardo Gallardo Cardona, ¡nada más cuatro posiciones! ¡Ha! si son las de Educación, Turismo, SEDUVOP y Desarrollo Económico mejor. ¿Y su nieve de limón de que sabor la quieren?

No fueron el común de los empresarios potosinos o los emprendedores que en verdad se la juegan, le meten y arriesgan sus capitales, no. Fueron los presidentes de las cámaras los que suponiendo o pensando quien sabe qué, sueñan y hasta creen que se les pueden conceder semejantes cargos. Y no es menosprecio o que se les subestime, pero no marchen, no es por ahí la cosa.

Si alguien tiene claridad y convicción de cómo y con quienes se debe ejercer el gobierno, es justamente Ricardo Gallardo. Por años, sino es que, por décadas, los inversionistas locales se han acomodado con el que llega. A todos les apuestan en tiempos electorales y hasta una lana le andan metiendo.

En esta elección pasada no fue la excepción y si no que le pregunten a la coalición ´´Sí por San Luis Potosí´´ o a Xavier Nava Palacios que les pasó puntualmente la charola. No hay que olvidar que este país y en este estado, todo comenzó a prostituirse y a valer madre cuando los empresarios se metieron a la política y cuando los políticos decidieron meterse de empresarios.

Ya dije que no se trata de menospreciar a los empresarios potosinos. Que bueno que se quieran sumar al formidable reto que se espera para los siguientes 6 años, pero deben comprender que su función, su papel y su responsabilidad es invertir para crear industrias y comercio, para generar empleos y pagar impuestos, – incluso para ejecutar obra pública que en conjunto es lo que genera riqueza, pero de ninguna manera gobernar.

Durante muchos lustros, todos esos grupos del poder económico no solamente han hecho grandes negocios al amparo del poder público, sino que han secuestrado al gobernador en turno y han impuesto por lo menos al Secretario de Desarrollo Económico o al Presidente del Patronato de la FENAPO, por cierto, en proceso de extinción.

Han llegado otros, – claro, pero solo a calentar la silla porque empresas o inversiones importantes, pues nomás no se ven y las que llegan es por intervención, cabildeo y decisión del gobierno federal. Que luego aquí el gobernador corte el listón y se ponga la medalla es otra cosa.

Todos sabemos que los potosinos son bien cabrones, pero, destaca esa clase dominante que todo lo quiere para su santo. Los empresarios potosinos levantan la ceja o hacen pucheros cuando inversionistas nacionales y extranjeros deciden venirse a San Luis Potosí. Los de aquí son rabones, todo quieren para ellos y le piensan tres veces antes de invertir y arriesgar.

Pedirle al gobernador electo esos cargos es una locura. Podrían, tal vez, acomodarse en posiciones requeribles para el fomento y el desarrollo económico del estado incluso para el Turismo para demostrar un criterio incluyente, pero de ninguna manera a la cabeza o bien ponerlos en la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda y Obras Públicas, SEDUVOP, porque eso sería tanto como dejar la iglesia en manos de Lutero o meter al chucho adentro de la carnicería.

Solicitarle al mandatario que entrará en funciones el 26 de septiembre la titularidad de la Secretaría de Educación, cualquiera se espanta. Habría que ver que opina el Magisterio. La SEGE para los empresarios, es aquí y en China una aberración. ¿Porque no piden Seguridad Pública, o Desarrollo Social para abatir la inseguridad o la pobreza?, porque obvio que eso no se les da.

Quienes han hecho fortuna con la educación privada, por supuesto que les caería de perlas, pero el asunto tampoco debe ir por ahí, porque incluso instituciones como el Colegio de San Luis COLSAN, institución que ha servido o la han utilizado para proyectar ambiciones políticas como las de Xavier Nava, es claro que debería replantearse su existencia porque además cuesta mucho.

En fin, suena lógico que los empresarios deben por naturaleza invertir y atender sus empresas para ganar. El clero dedicarse a su ministerio y las universidades e institutos de educación superior aplicarse a sus maestros y a formar buenos estudiantes. Nada tienen que andar haciendo en la función pública. En pocas palabras, cada chango a su mecate y el gobernador Gallardo a gobernar, porque para eso están llamados.

Hasta pronto