Jarrito mío…. ¡Donde te pongo!

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Puede que sea una broma de mal gusto o a lo mejor una actitud de plena ingenuidad esa que deslizó el diputado panista Ricardo Villareal Loo, cuando dijo que Juan Manuel Carreras López, decepcionó a panistas y priistas por haberse reunido con el gobernador electo Ricardo Gallardo Cardona.

Catatónico aún, – este muchacho que tiene oficio de conductor de noticias, pero no así para entender las entrañas de la política, – se aventura a decir en nombre de priistas, panistas, perredistas y otros, que no se esperaba que el ´´líder moral del PRI, ´´ Juan Manuel Carreras López, se reuniera con Gallardo Cardona, porque debió, – según este muchacho, esperar al fallo de los organismos jurisdiccionales.

Con una ignorancia como del tamaño del vehículo que conduce, este diputado dice que Juan Manuel, ´´por ser priista´´, nunca se pronunció abiertamente en favor de la coalición PAN-PRI-PRD-PCP. ´´Nunca el candidato de la alianza que abandero a Octavio Pedroza Gaitán recibió o sintió el apoyo moral del gobernador del estado. ´´, dice este muchacho.

En realidad, nunca fue necesario que Juan Manuel lo cantara a los cuatro vientos, porque el apoyo real a la coalición Sí X SLP, fue en especie y en efectivo, – eso todo mundo lo dice. Esa es una, la otra, ¿Que en verdad Ricardo Villarreal no sabía que Carreras López había dejado de ser priista desde hace muchos años, antes incluso de que fuera el candidato del PRI?

Puesto en perspectiva, Juan Manuel, resistió la presión hasta el martes 8 de junio porque tenía todavía la esperanza de que la votación favoreciera al candidato de la coalición Octavio Pedroza. No fue casual ni fortuito que el miércoles 9 de junio, el gobernador del estado reconociera el triunfo de Ricardo Gallardo. Lo hizo, convencido de que los números y las proyecciones no mentían ni tendrían reversa.

Un día antes del cómputo Distrital del miércoles 9 de junio, Juan Manuel todavía le apostaba a que los resultados variaran, sin embargo, la crudeza de las cifras de lo que él mando hacer, mostraba un escenario distinto. Ricardo Gallardo se despegó de su competidor más cercano y, pese a la exigencia y expectativa de la apertura de casillas para el recuento de votos, el Güero sabía que nada se podía hacer.

Lo sabía, – porque el Güero mismo, con cargo al erario o al presupuesto público, mando hacer con el ex director del COPOCYT, José Luis Morán, elaborar con bases científicas, su propio Conteo de Resultados Preliminares, un conteo paralelo al realizado por el CEEPAC, mismo que arrojó un resultado irreversible y que el ganador de la elección había sido Ricardo Gallardo Cardona.

No es que algo raro se haya fraguado. Se lo dijeron al gobernador el miércoles 9 de junio por la mañana en palacio de gobierno en una reunión a la que fueron convocados con carácter de extra urgente los dirigentes del PAN-PRI-PRD-PCP y el propio Octavio Pedroza, quien, al conocer el resultado de la medición paralela, fue el único en oponerse al ejercicio científico que había hecho el equipo del ex director del COPOCYT José Luis Morán.

Después del triunfo irrefutable, Ricardo Gallardo ha hecho lo que todo gobernador electo debe hacer, convocar a la reconciliación, exhortar a las diferentes fuerzas políticas a sumarse, reunirse con empresarios, con académicos y con actores importantes en la vida política, anunciar fechas de cumplimiento de algunos de sus compromisos de campaña y nombrar a los primeros integrantes de su gabinete, pero ¡hasta eso les molesta!

De manera perversa e infantil, los que pronto dejarán de ser influyentes o espanta pendejos, comenzaron a generar un clima de incertidumbre en el ámbito de la administración pública. Algunos, apostándole al enfrentamiento con los sindicatos y otros cuestionando la condonación del pago por licencias de conducir y placas para los vehículos, – otros, señalando a Gallardo de populista, al grado que han comenzado a pedirle que de marcha tras.

Preocupados por su futuro o el de sus patrones, ya hay quienes revisan con lupa el presupuesto. Lo que el gobierno recibe y lo que se gasta. Se aventuran a señalar que el nuevo gobierno encabezado por Ricardo Gallardo no tendrá o que no ajustará para cumplir con sus compromisos de campaña. Dicen que por la política social de Gallardo, el gobierno verá reducidos sus ingresos.

Se olvidan de que el presupuesto es amplio, que es factible su ampliación y que el secreto está en no robárselo. Olvidan que el nuevo gobierno tiene identidad plena con la Cuarta Transformación y que el estado tendrá el apoyo del gobierno federal y del Congreso de la Unión.

A Gallardo le alcanzará para cubrir sus compromisos igual cuando comience a revisar la nómina y ajustarla, cuando se decida a recomponer las finanzas públicas, a normar los sueldos y a impedir que políticos, funcionarios y traficantes de influencias se enriquezcan impunemente.

Muchos integrantes de esa especie en decadencia y condenada a desaparecer por la presencia de una nueva clase política tratan de acercarse a Ricardo Gallardo para convencerlo de que son indispensables en el gobierno. Sin embargo, son ellos, los que hipócritamente le sonríen y le ofertan de todo. Son los que en el fondo le apuestan y le rezan porque el INE o el Tribunal condene la elección del 6 de junio.

Hasta pronto.

 

deleoncardona@hotmail.com