Y la Morena no quiso bailar

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La visita de Andrés Manuel López Obrador a la entidad potosina dejó sin duda muchas lecturas. Previo a su arribo “El Zorro Monreal” planchó, si no del todo, por lo menos sí a esos empresarios que mucho invernan y poco invierten en San Luis Potosí para reunirse y escuchar de viva voz sus propuestas. Algunos se convencieron, unos se quedaron es ascuas, y otros, es fecha y hora que no entendieron o no supieron ni a que o para qué fueron invitados.

Pero no solo los empresarios acudieron al encuentro con el candidato presidencial, también estuvieron presentes en calidad de invitados o colados eso que llaman “clase política”, “sociedad civil” y varios “cuestionadores compulsivos que, lo mismo se presentan o los presentan como analistas, escritores o columnistas que fedatarios, politólogos y críticos de todo y nada”. Ricardo Monreal preparó el coctel hasta para que fueran y se lucieran esos que han sido señalados de huachicoleros o cuasiculeros, no lo sé.

Ricardo Monreal sabía perfectamente que López Obrador no se encontraría solamente con los líderes de las Cámaras Empresariales, o del Comercio, de la Construcción o con Promotores de la Vivienda e Inmobiliarios, lo sabía, porque para ser honestos nuestra entidad no puede presumir de tener tantos inversionistas locales, la mayoría, y todos lo sabemos, vienen de otros lados y son de peso completo, no son de capitales pírricos o irrelevantes.

Sabía por ejemplo,- que el famoso Tekmol haría uso de la palabra y que dos que tres medios de comunicación no solo reproducirían puntualmente en pantalla, en portales y sus redes el show, sino que lo gozarían y festejarían, el único que no se dio cuenta de esto fue López Obrador. Es más, creo que cayó ingenuamente en la trampa cuando Romero Calzada le pregunto “que si tenía agallas”, de esos espolones que para el Tekmol ya se convirtieron en obsesión enfermiza tal cual lo describe nuestro amigo Ángel Castillo.

“El Zorro Monreal”, astuto como lo es, dicen, dejó pasar y dejó correr. Sabía del escenario y de las reacciones que se tendrían. Habilidoso por su forma de hacer política desde que comenzó a hacer sus paninos por allá en Fresnillo Zacatecas en la Secretaría General del Ayuntamiento, el originario del feudo del Santo Niño de Atocha, se reunió previamente al encuentro de López Obrador con el todavía pluripartidista José Luis Romero Calzada.

Dice él, (Monreal) cual si fuera texto de retablo; de esos que penden de un hilo en los corredores del Santuario de Plateros, “que el encuentro fue circunstancial”; “que él estaba desayunando en un hotel de la ciudad y que de pronto, el Tekmol llegó a él”, como enviado o bajado del cielo.

Lo que no dijo Monreal, es si el nudista de Alaska llevaba portafolio repleto de “usted ya sabe qué” para ver si con verdes “se ponía guapa la morena” y poder así alcanzar una candidatura. Eso dicen las malas lenguas, y yo en los personal no lo dudo ni tantito, es más, ni otros que conocen bien de esos menesteres o a estos personajes de grandes ligas.

Si el ofrecimiento se hizo, ¿qué pudo pedir el Tekmol? ¿Bajar de la candidatura al Senado a un aguerrido Primo Dothe? o bien, ¿Desplazar de la candidatura a la Alcaldía al Notario Público Leonel Serrato? Solo ellos, Monreal y Tekmol lo saben. Lo cierto es que Romero Calzada ya confirmó el martes que siempre sí va por el PRI.

Desde que mordió el anzuelo de “El Caco”, se quedó huérfano, porque como dice el ex presidente del PRI, nunca entendió que lo que querían era deshacerse de él por locochón e indeseable.

deleoncardona@hotmail.com