Sin dramatismos, pero cómo duele.

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Rafael Aguilar Fuentes

Necesito recordar los días previos a la muerte del doctor Salvador Nava, 18 de mayo del año 1992 ,un grupo de jóvenes decidimos estar cerca de la casa del doctor ante el anuncio de su agonía, para intentar despedirnos personalmente, habían pasado unos días de la visita de Carlos Salinas, Gortari, Cuauhtémoc Cárdenas, todo era dolor y pesadumbre.

También nos enteramos que el doctor se negó a recibir a Mario Leal Campos,el gran traidor por esencia.

Una de las últimas peticiones del doctor Nava fue que no hubiese gastos superfluos en su entierro.

“Las coronas, las ofrendas florales, no las pongan, no gasten en eso, por favor que ese dinero sea destinado a los enfermos del Hospital Central que tanto quise”

Fue de sus últimas peticiones días antes había dicho que no quería estatuas.

“No las quiero serían sólo para que me surren las palomas, el Navismo no soy yo, es el pueblo”

Ese fue el movimiento cívico que conocimos, el doctor tenía un automóvil compacto Volkswagen Passat con el que se transportaba, pero en su primera presidencia municipal tenía una vagonetita Datsun, la que manejaba el solo, jamás usaba guaruras.

Cuando quería comprar una corbata, las empleadas de la tienda Wings se la regalaban, cuando iba a desayunar a la Parroquia con su esposa Conchita, las meseras se ofrecían a pagar el desayuno.

Cuando se formaba en la Universidad para cobrar su pensión, todos se quitaban para que él cobrara primero.

“Lo más importante para un líder es que lo quiera su pueblo”, nos dijo en varias ocasiones, fue un ejemplo, ciudadano de honestidad, sobre todo de austeridad.

Pero el día de ayer en medio de las inundaciones, en medio de una ciudad agraviada por la inseguridad, su nieto, el usurpador Xaviercito ,paró las actividades de la Unidad Administrativa Municipal para llevarse mariachis, bocadillos, postres, y así autohalagarse, autocelebrarse y vanangloriarse.

Decía Gabriela Mistral :

“No retoques ni retiñas tu imagen ni la pongas sobre tus sentimientos y tu ser, porque la halagará el mundo y el mundo son los egoístas, los que te siguen por sólo vano interés”

No sé con qué cara sobre todo Luis Nava Calvillo qué es el manager de su hijo, hacen negocios y usurpan el legado el movimiento cívico.

Se acaba de anunciar el aumento en gasto de prensa y propaganda del ayuntamiento de la capital ,será más alto qué el del gobierno del estado con $ 81 millones de pesos, en miras absolutas para una aventura electoral en el 2021.

Si alguno de mis pocos lectores quisiera corroborar,en el DIF municipal no están dando apoyos para hemodiálisis o para quimioterapia ni siquiera a mujeres y niños, esta de lo más restringido, no hay dinero dicen.

¿ Eso es tener calidad moral, eso es tener consideración por los sectores más débiles de la sociedad ,la más sufrida y necesitada?

Ayer había aplaudiendole,puros mercenarios, algunos líderes beneficiados con enormes extensiones de metros cuadrados en el centro histórico y en los tianguis ,decenas de empleados panistas agradecidos con el puesto, le aplaudían a rabiar mientras ganaban dinero por esas horas no laboradas.

Evidentemente que fue mensaje electorero y de soberbia pues sabe que ya trae un rechazo generalizado de la sociedad.

Xaviercito no es un líder político, no es nadie, es un mentiroso y un escandaloso que llegó a colmar intereses de los que le rodean, no tenía derecho ha parar las actividades en la Unidad administrativa, la gente necesita un gobierno eficiente justo
y solicitó.

Los enormes sueldos que tienen la mayoría de los funcionarios ,el aumento salarial que se anuncia para todos los empleados días antes de la reelección de líder sindical Guadalupe Valencia para que éste cumpla 32 años en el poder.

Los gastos en prensa y propaganda ,son daños irreversibles para las urgentes necesidades de la población.

Nos gobierna una serie de aventureros “chilangos” y ambiciosos que llegaron en la mentira y en el engaño.

Se lo llegamos Escuchar al doctor Nava : “Nadie sabe para quién trabaja”

¡Que con su pan se lo coman!. No pueden disimular su ambición y su soberbia.