PRI: Hasta en su forma de andar tendrá que cambiar

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Este año, el PRI tendrá que aprender hasta en su forma de andar, vestirse, desnudarse y despeinarse, – porque, – o cambia y modifica sus prácticas de hacer política o irremediablemente permanecerá y se sentará resignado a observar el paso de los triunfadores en la elección intermedia del año próximo. Este cambio obligado, deberá en forma y fondo no solo verse sino sentirse y concretarse en los acuerdos de su Asamblea Nacional a celebrarse en este 2020.

En el complejo escenario político-electoral que se aproxima, el antes partido invencible, está emplazado a realizar una revisión profunda de sus aciertos y de sus errores, pero fundamentalmente deberá estar dispuesto a cambiar, a asumir una posición congruente y admitir que es una fuerza política que fue escandalosamente rebasada en 2018 por MORENA y el PAN, no le queda de otra.

Infinidad de propuestas para transformar al PRI existen y sobradas son las voces que ya comienzan a pronunciarse por la desaparición de sus sectores y organizaciones, soportes que si bien es cierto fueron pilares para fortalecer y conservar las estructuras del partido, hoy son inoperantes, están caducas, están rebasadas y no le garantizan al partido tricolor ninguna rentabilidad electoral real.

Desaparecer como sectores del PRI a la CTM, a la CNOP y a la CNC, así como a las organizaciones de jóvenes y mujeres, no se traduciría en un error ante la nueva realidad política, tampoco se interpretaría como un acto de debilidad partidista al renunciar a circunstancias históricas que en su tiempo funcionaron, sino que hablaría estrictamente de dar paso a una verdadera transformación que le conceda y le permita al partido una nueva identidad con su militancia pero principalmente ante una sociedad más exigente y vigilante.

El que se logre lo anterior dependerá en gran medida de la voluntad cupular y del nuevo líder del PRI Alejandro Moreno, porque si en este año o entrado el siguiente 2021, se continúan manteniendo las cuotas de poder para la integración de los gobiernos estatales, las cámaras legislativas y los cabildos con “líderes obreros, campesinos populares, mujeres o jóvenes” que no representan a nada ni a nadie, muy poco tendrá que hacer el tricolor en las siguientes elecciones.

Puesto en perspectiva, el PRI requiere de una nueva estructura y esa la podrá recuperar en toda esa base social amplia que le arrebató MORENA. Tampoco será aceitando o financiando desde los gobiernos donde manda el PRI a organizaciones como Antorcha o a líderes sociales que han actuado como auténticos mercenarios y moneda de cambio ante el mejor postor. En palabras simples, o el PRI cambia, se reinventa y se reconstruye o simplemente muere.

Mientras tanto, en el concierto local, en el PRI se ha lanzado ya la Convocatoria para que su dirigencia asuma un nuevo período. Elías Pesina Rodríguez continuará al frente del partido y en lo que a él corresponde está haciendo bien su chamba para renovar y fortalecer sus estructuras. Solo esperemos que el esfuerzo que está realizando Elías no sea para engordar caldos ajenos o para entregar el año que viene la gubernatura del estado.

Hasta pronto