“Potosinos Valemadristas”

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Lo que es al Subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, al gobernador Juan Manuel Carreras López y a la doctora Mónica Liliana Rangel; no hay quien les gane una; – es más, ni siquiera se logra un empate con ellos. A todo cuestionamiento sobre la incertidumbre, el avance y la velocidad con la que se extiende la pandemia del virus mortal, le sacan la vuelta o al parche, como mejor suene, – eso sí, discurso sobra para argumentar y salirse por la libre.

Es común, que, durante las conferencias mañaneras de la Secretaría de Salud, los diferentes medios de comunicación expongan con claridad sus preguntas. En ese contexto, un cuestionamiento, – entre muchos que han sido directos, claros, precisos y concisos, pero con respuestas confusas, profusas y difusas, fue el planteamiento relacionado a que, “si debido al incremento de contagios y muertes en el estado, el gobierno de JM Carreras estaría contemplando solicitar a las autoridades sanitarias federales, el regreso al semáforo rojo a la entidad potosina.”

Como era de esperarse, el mandatario solo atinó a contestar que el estado se ajustaría a las directrices que el centro determine, postura siempre cómoda que en todo el ámbito de las decisiones de su gobierno ha demostrado frente a la Cuarta Transformación. Y es que en realidad ese ha sido el comportamiento del gobierno estatal y, – por mucho que se nos diga que existe un Consejo General de Salud en el Estado que revisa, analiza y establece sus propias metodologías y criterios, lo cierto es que la autoridad local ha mostrado una subordinación total que raya en la sumisión.

Algo sigue sucediendo, y, – para ser francos, en San Luis Potosí se les anda haciendo bolas el engrudo, sino es que ya se les hizo. O no tienen la capacidad de organización para enfrentar el impacto y los efectos económicos negativos originados por la epidemia, o de plano carecen de humildad para reconocer que están improvisando y que están equivocándose al no tomar decisiones integrales, firmes y contundentes.

Veamos: Nadie duda que San Luis Potosí sea un estado donde su gente es “valemadrista” por antonomasia. Si a la población se le dice que no salga, le vale madre y se sale. Si se le pide que guarde una sana y razonable distancia, le vale madre, se acerca, tose y estornuda frente a los demás. Si se le conmina a utilizar cubre bocas, también le vale madre, no lo hace, y cuando decide ponérselo, en la primera oportunidad lo tira en la vía pública valiéndole madres contagiar a otros.

Si al potosino se le pide no asistir a parques, plazas, jardines, bares, antros, tiendas departamentales, centros comerciales, espacios deportivos, mercados, – o bien, a no hacer fiestas, reuniones o pachangas que implican aglomeraciones, igual le vale madre; lo hacen, se juntan, beben, cantan, bailan y se desplazan sin protección alguna para evitar contagiar a otros o ser contagiados por algún irresponsable que todavía cree que el Coronavirus no existe, que es un mito, una mentira y que es cosa de políticos.

Si se les informa que pasamos del semáforo rojo que literalmente significa: (Altísimo Riesgo de Contagio) a semáforo amarillo que se nos dice es de (Alto Riesgo), al potosino también le vale madre, sale, camina, se cruza, actúa desbocado, se mueve y se desplaza como si estuviéramos en semáforo verde. Está claro que la mayoría ignora lo que es un repunte o rebrote, o igual no se les ha explicado bien.

Los criterios para el regreso a la “nueva normalidad” que se comenzó a dar el primero de junio, – digámoslo claramente, fue una decisión central y para nada el gobierno potosino asumió sus propias estrategias y responsabilidades. “Todo lo que diga México está bien y punto, no nos metamos en broncas,” pareciera ser la instrucción.

Si las autoridades de gobierno no leen o simplemente no quieren enterarse de que, en otros países como Chile, Perú, España, Brasil e Italia, el gran fracaso en el control de la pandemia ha sido precisamente LA FALTA DE FIRMEZA Y CONTROL en el retorno a la movilidad, allá ellos, porque el desorden, la anarquía, la ausencia de gradualidad en el regreso a una vida medianamente normal, es lo que está ocasionando tantos contagios y tantas muertes; a las pruebas y testimonios nos remitimos.

Nadie, -desde luego, desea imaginar un escenario de contagio generalizado, ni mucho menos el número de muertes que se pueden provocar por un descuido, abulia o indolencia. Nadie en su sano juicio podrá no imaginar el desbordamiento o un desastre ante la saturación de hospitales públicos y privados.

El hecho real, es que, en varias entidades del país, en donde San Luis Potosí no se escapa, se está llegando a un punto de máximo de riesgo en donde los sistemas de atención a la salud, la falta de camas y

ventiladores, los crematorios o los panteones podrían resultar insuficientes, – a grado tal, en que se llegue a un límite en el que se tenga que decidir “a quién si y a quien no”, se recibe en un hospital o quien “si y a quien no” se le atiende y se le proporciona un ventilador en una Unidad de Terapia Intensiva.

Creemos que el gobernador JM Carreras, aún está a tiempo de corregir y enderezar el barco. El punto medular es fajarse y mostrar arrestos. El secreto, la mejor vacuna, la mejor medicina o remedio temporal para contener la pandemia en San Luis Potosí y en otras partes es CONTROLAR LA MOVILIDAD con medidas preventivas y de estricto de cumplimiento.

Debe hacerse con actos y actitudes enérgicas, sin blandeces, sin simulaciones y sin contemplaciones. Al Güero no le debe quedar la menor duda de que, los que verdaderamente se han cuidado y han respetado la cuarentena se lo van a agradecer.

Finalmente, si este planteamiento, algunos lo interpretan como una postura grosera, alarmista, extralimitada, amarillista o pesimista, bienvenida la crítica. Bienvenida sea porque en nuestra opinión “más vale actuar a tiempo y pecar de exagerados que de ingenuos o pendejos”. Hasta pronto…

deleoncardona@hotmail.com