Necesaria la antropología ambiental para el desarrollo sostenible de comunidades en zonas áridas de México: investigadora IPICYT

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* En la Reserva de la Biosfera de Mapimí, entre los estados de Durango, Chihuahua y Coahuila, se desarrolla actualmente investigación participativa.

La antropología ambiental puede definirse como el estudio de las interrelaciones entre los seres humanos y la naturaleza a través del tiempo y el espacio; en donde se pone énfasis en la trayectoria histórica hasta el presente y se realiza investigación aplicada que sirva para la conservación y el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales y culturales.

Así lo indicó la doctora Natalia Martínez Tagüeña, quien es investigadora Cátedra-Conacyt, quien actualmente se desempeña como antropóloga ambiental dentro del Consorcio de Investigación, Innovación y Desarrollo para las Zonas Áridas (CIIDZA), el cual se encuentra ubicado dentro de las instalaciones del IPICYT.

“La antropología ambiental pone atención en evitar la dicotomía entre la naturaleza y la sociedad; buscando el estudio del medio ambiente, pero entendiendo como los factores económicos, políticos, sociales, culturales y ambientales se interrelacionan para cada comunidad”, indicó Martínez Tagüeña.

La Antropóloga ambiental explicó que participa en el proyecto transdisciplinario de la doctora Elisabeth Huber-Sanwald en la Reserva de la Biosfera de Mapimí, en la intersección de los estados de Durango, Chihuahua y Coahuila, donde se desarrolla actualmente una investigación participativa, que busca vincular la investigación científica con otros sistemas de conocimiento, como parte de un “diálogo intercultural”.

La doctora Natalia Martínez Tagüena dio a conocer que precisamente este diálogo intercultural permite tejer un sistema mult-sectorial de diversos actores que incluye a la comunidada, a la CONANP, a la academia, y a asociaciones civiles, “no hacer esfuerzos individuales sino integrales para promover el desarrollo sostenible en zonas áridas”, agrega convencida.

“Actualmente estamos haciendo investigación socio-ecológica con los ejidatarios que son productores y ganaderos, integrando también en el proyecto a los intereses y necesidades de la CONANP y estableciendo un vínculo de comunicación con PRONATURA, con la finalidad

de que la investigación aplicada y el diálogo intercultural, nos lleve a ofrecer alternativas en la comunidades sobre el uso y aprovechamiento sostenible de sus recursos”, finaliza.