Miles de potosinos y visitantes admiraron la Procesión del Silencio

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Una vez más, las puertas del templo Nuestra Señora del Carmen se abrieron en punto de las ocho de la noche el Viernes Santo, para dar inicio con la Procesión del Silencio, magno evento religioso de los potosinos que este año celebró el LCIV Aniversario de fundación, gracias al apoyo de la población y autoridades que ofrecieron al público el Viacrucis Completo y los Misterios Dolorosos del Rosario con hermosas imágenes religiosas.

Desde temprana hora de la tarde la gente comenzó a ocupar el mejor lugar para ver el espectáculo religioso más significativo de Semana Santa para los potosinos el que se lleva a cabo desde 1954, mientras que en España desde el siglo XIII cuando los religioso iniciaron sus procesiones de Sangre en las que se infligían castigos físicos y representaban escenas relativas a la Pasión de Cristo.

Y es el siglo XVI cuando el ritual es traído a la Nueva España gracias a la orden carmelita, siendo en 1815 la primera vez que se llevó a cabo en nuestra  ciudad, más sin embargo se retoma y se instaura de manera anual en el año de 1954, organizada por un grupo de personas del gremio taurino y de algunas de las familias españolas.

La Procesión del Silencio de San Luis Potosí se ha convertido en la procesión católica más importante de la república mexicana.

Al sonido del tambor inició el orden de la columna con los Heraldos, Charros y rejoneadores, monaguillos, así como las cofradías de Jesús Eucaristía, Nazarenitos y Macarenas, Cristo Roto, El Prendimiento, San Agustín, sin faltar la presencia del Montecillo, Humildad, Carros y Adelitas, Ecce Homo, Guardia Pretoriana para darle paso a Preciosa Sangre imágenes que fueron cargadas en hombros por los costaleros.

En la ruta procesional participaron niños, damas y varones, un total de dos mil penitentes que se dieron cita en las adoquinadas calles del centro histórico de San Luis Potosí que una vez más lució su belleza arquitectónica en un profundo silencio de penitencia, fe, devoción, dolor y gran colorido.

Saetas se escucharon en diversos puntos estratégicos que dieron un toque todavía más especial a la Procesión, con cantos suaves y al mismo tiempo de dolor que lograron sacudir el corazón de los espectadores que unieron su devoción en un solo acto de dolor y acompañamiento.

Un total de 30 cofradías caminaron por las calles, algunas de parroquias y templos que se distinguieron por los diferentes colores de su vestuario. Los encapuchados quienes formaron parte primordial de la procesión, llevaron la capucha como símbolo de luto y humildad. Ellos son los costaleros, que cargaron en sus hombros las pesadas imágenes religiosas algunas de ellas de más de 500 kilos.

Las damas y niñas portaron con orgullo el tradicional rebozo de ceda del municipio  Santa María del Río, SLP en diversos colores para distinguir su cofradía, todas ellas con gran recato caminaron con devoción, su maquillaje fue suave, el largo de su falda discreto y su mirada concentrada en su caminar para darle paso a la más hermosa imagen: Nuestra Sra. De La Soledad.

Toda ella tiene un gran significado, las flores frescas, los colores, los cirios, en ese momento el público se une en un silencio total admirando el rostro de la Virgen que llora al ver a su Hijo en la Cruz, solo los tambores marcaban el paso suave y doliente para que los potosinos y los miles de visitantes pudieran admirar la bella escultura.

Y fue así como una vez más, la Procesión del Silencio celebró un año más de tradición y devoción ante la mirada de miles de potosinos y turistas que disfrutaron de un gran evento de calidad.