“Medios navistas”, “Medios gallardistas”

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Como que a algunos no les inquieto ni tampoco les llamo la atención para su análisis la declaración hecha por la diputada Betty Benavente, cuando señalo que, desde su perspectiva, la rivalidad entre dos grupos o corrientes políticas, “navistas-gallardistas” ha ensanchado la brecha del divisionismo entre los trabajadores de los medios de comunicación, al grado de sostener, que periodistas han sido arrastrados y han sido literalmente secuestrados por intereses.

La reflexión hecha por la legisladora potosina, merece por supuesto sin colores y apasionamientos una revisión seria que nos conduzca a reconocer con madurez, responsabilidad y absoluta humildad de que sus observaciones son prudentemente ciertas y dignas de considerar para reorientar nuestras líneas editoriales y encauzar iniciativas hacia un periodismo más objetivo y comprometido con la sociedad.

Lo dicho por Betty Benavente es una realidad, triste pero los es; y hay que decir, que pocos son los medios que logran subsistir sin las bondades o privilegios que otorga el poder público; estructura a la que la diputada debiera también voltear la mirada, pues es ahí justamente donde surgen, se incuban odios y rencores, se financian y se trazan estrategias para debilitar a sus adversarios.

Históricamente los medios o sus representantes se han dejado arrastrar por intereses facciosos o de grupo, pero también se debe reconocer que en coyunturas políticas específicas están inmersos y existe un periodismo militante a veces honesto, en otros simulado y ambicioso, tanto como del tamaño y la influencia de un poder público que por norma castiga, premia, regatea, niega o concede espacios publicitarios para que algunos se sometan y se alivianen o, a otros para que se arrodillen y medio sobrevivan como empresas pequeñas, grandes o medianas.

Sin duda, el plan de unidad entre los periodistas al que se refiere la legisladora sería el escenario ideal, pero sinceramente lo veo utópico, porque existen intereses muy por encima del ejercicio periodístico limpio, objetivo o neutral. La maldita tradición de “si no me pagas te pego” “o si te pago no me pegues” es un vicio y una descomposición tan arraigada que difícilmente podría zanjarse.

Hoy por hoy, ciertamente a los medios locales de comunicación se les ha estigmatizado, en ocasiones subestimado y ofendido porque según su óptica su línea editorial “o es navista” “o porque es gallardista”, como si no existieran otros actores responsables u otras alternativas políticas o corrientes ideológicas distintas; en esa trampa cayo la propia diputada Benavente.

Pareciera que los críticos de siempre, los sicarios contratados a sueldo en redes sociales y los grupos mercenarios convertidos en grupos de choque perdieron la perspectiva, pues parecen ignorar o se niegan a reconocer que, más allá de una miserable existencia, hay intereses políticos y económicos de grupos dominantes que financian y alientan protestas y fomentan organismos “anti todo”.

Son esos intereses ocultos los que han desgraciado a San Luis Potosí por décadas; en escenarios y coyunturas en donde los medios, han sido eso, solo el medio; a veces si, a veces no, pero igual inmersos también en ese juego de intereses y en esa descomposición; reconozcámoslo con humildad y enmendemos con responsabilidad, estamos en tiempo. Hasta pronto