La triste historia de la cándida Morena en el San Luis desalmado

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Maoísmo y Horaciato

Por Pepe Alemán

En una milenaria rivalidad étnica entre japoneses y chinos, alguna vez le preguntaron a Mao Tse Tung cómo le haría para anexarse a la nación del sol naciente. Mao les dijo: invado Japón con un ejército de 5 millones, pierdo la guerra y a cuatro millones de compatriotas, pero un millón se queda ahí; a la quinta invasión Japón es mío.

La estrategia del líder fundamental de la Revolución cultural en China no dista de escenarios políticos actuales, sobre todo en el partido Morena, donde Andrés Manuel López Obrador juega su última oportunidad de lograr el anhelado triunfo y se presidente de los mexicanos a costa de lo que sea.

En San Luis Potosí, Morena dista de ser un partido competitivo ante la perversa clase política hegemónica y sus crueles protagonistas como el vicegobernador del Centro Histórico de la capital Horacio Sánchez Unzueta.

Ungido por la mano del salinato, Sánchez Unzueta se apropió de la herencia de su suegro, el mítico doctor Salvador Nava Martínez, quien desde su lecho de muerte decidió el nuevo rumbo de su esencia embrionaria y así nació el navismo-priismo del que Horacio es el mayor exponente.

Así, llegó a ser gobernador del estado de la mano de su esposa, Conchalupe Nava Calvillo y, juntos, no han cedido su cuota de poder ante los gobiernos priistas.

Producto de esa acumulación de poder, Horacio empezó a crear alfiles. Actualmente hay dos de ellos, que hábilmente también han aprovechado el capital político heredado del oftalmólogo y siguen en el tablero donde son movidos a interés de su líder: Horacio.

Uno, el candidato al Senado por Morena, Primo Dothé Mata encabeza las encuestas gracias a la ola que trae Andrés Manuel, y es casi seguro que Horacio contará con un fiel con escaño en la Cámara Alta.

El otro, Leonel Serrato Sánchez, receptáculo de un gran premio al término de la gestión de Sánchez Unzueta, nada más y nada menos que una notaría, ahora es candidato de Morena a la Presidencia Municipal de la capital.

Horacio sabe que tiene muy pocas posibilidades de triunfo, pero la alcaldía no le importa, por el momento, ya que al terminar el proceso electoral este año habrá renovación de dirigencia en el comité estatal de Morena, donde Leonel Serrato es la apuesta del horaciato para suceder a Sergio Serrano Soriano.

De consumarse el triunfo de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República como le indican las encuestas, Horacio Sánchez Unzueta será el más fortalecido, porque tendrá a Primo Dothé con influencia en el Centro con su escaño en el Senado y el control de la dirigencia estatal de Morena en San Luis, todo ello en la antesala del proceso para renovar la gubernatura del estado, donde otro alfil del Horaciato y seguidor de Andrés Manuel López Obrador, Eduardo “Guacho” Martínez Benavente, espera paciente.

 

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