La alfombra al PAN o a MORENA, el jabón para el PRI

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Visto en perspectiva, la corazonada expresada por el dirigente estatal del PAN, Juan Francisco Aguilar Hernández, en el sentido de que el gobernador Juan Manuel Carreras López, prepara la alfombra y el escenario para que regrese a gobernar el partido blanquiazul en el 2021, tiene sentido y sustento, lo tiene porque esas son las señales que ha enviado EL Güero desde su arribo al gobierno del estado.

Con un partido fortalecido como MORENA y con un presidente de la República, que a ocho meses de la elección del primero de julio no solo se mantiene en el ánimo popular de aceptación y preferencia, sino que ha crecido exponencialmente, yo no veo por donde y con quien el PRI pueda competir o entrar medianamente en la contienda.

Si a ello se suma el surgimiento de otras expresiones políticas que, algunos preocupones han pretendido por todos los medios denostar y descalificar, como fue el caso de la dimisión de José Ricardo Gallardo Cardona al PRD, que magistralmente estableció una alianza de facto con el grupo político que hoy gobierna este país, es muy probable que el PRI no tenga mucho que ofertar ni tampoco las posibilidades de ganar o de recuperar espacios.

Siendo honestos, Juan Manuel Carreras no se ha esforzado mucho en generar esa percepción de que en el 2021 entregará el gobierno estatal a la oposición al PRI. Y digo que no se empeña mucho, porque ha transcurrido más de la mitad de su mandato y todavía se mantiene en la persistencia de moverse y actuar como presidente municipal pueblerino y no como gobernador del estado.

A casi cuatro años de su mandato, Carreras no ha entregado a los potosinos una sola obra que muestre el sello y estilo de su gobierno. Todo este tiempo perdido lo ha sorteado como ave en las alturas, planeando, anunciando obras millonarias y presumiendo inversiones que de ninguna manera son producto de su gestión.

A JM Carreras, lo vemos y lo escuchamos, sí, en espacios pagados en impresos, en portales, en la televisión y la radio; encabezando reuniones tediosas e intrascendentes y entregando tramitos de calles pavimentadas, despensas, techitos en escuelas,- y en el mejor de los casos poniendo la vacuna contra el sarampión, pero nada más. En el tema de la inseguridad, el gobernador le ha escurrido el bulto eludió su responsabilidad y mejor optó por echarse en los brazos de AMLO con la Guardia Nacional.

Sobre el tema, hay que decirlo, no hay semana, que la Fiscalía responsable de la investigación y la persecución de los delitos, presuma de la detención de por lo menos una veintena de malandros o delincuentes, sin embargo, al ritmo que va, pronto el gobierno de Carreras necesitará de un pedazo de Marte para vida de recluirlos si es que al nuevo Sistema de Penal Acusatorio no se le ocurre dejarlos en libertad, como está sucediendo.

No es casual o fortuito pues, que el gobernador potosino se encuentre en el penúltimo lugar de los mandatarios peor calificados. Para lograr esa posición,- ya lo mencionamos, el Güero no se esfuerza demasiado, y, si a esa lamentable realidad le acumulan los errores, las pifias y la mediocridad de su Coordinación de Comunicación Social, que en teoría debería enmendarle la plana, pues sí, definitivamente sí, la alfombra está preparada para que el PAN regrese u otra fuerza política llegue al palacio. Hasta pronto.