Incontrolable e imbatible el bicho mortal

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“A pingar a su midre chadre”

Este martes se cumple un mes del regreso a esa “nueva normalidad” que solo algunos entienden. El virus mortal que mantiene de cabeza al mundo entero no cede, se propaga, crece geométrico y se muestra incontrolable e imbatible. El que San Luis Potosí esté dentro de los estados con menor incidencia de casos registrados de Coronavirus a nadie anima ni conforta, más bien parece un consuelo de tontos.

La cifra de infectados y muertes en las últimas 24 horas, son alarmantes y, – por sentido común y responsabilidad de gobierno, deberían encenderse los focos rojos en Palacio. Algo está ocurriendo, algo sucede; porque ni el confinamiento social por más de tres meses, ni la sana distancia y ni el resto de las medidas de prevención están resultando efectivas para controlar la pandemia.

Ya dijimos que no basta observar todos los días el rostro compungido de la Secretaria de Salud, Mónica Liliana Rangel, esforzándose por convencer a los potosinos de “cuidarse y quedarse en casa”, ni tampoco estar cazando la información que nos presenta Miguel Lutzow para ver cuanta gente se infectó y cuantos muertos ingresaron al mundo de la estadística, eso no es suficiente.

En un ejercicio responsable de autocrítica y honestidad intelectual, el gobernador del estado, Juan Manuel Carreras, debería valorar si el decir siempre sí, a todo lo que el gobierno central manda, dispone y ordena es la actitud correcta de su gobierno. Al Güero le llegó el momento, ahora sí, de mostrar arrojo, inteligencia, carácter y decisión, si no lo asume será demasiado tarde.

No hacerlo, a nadie más que a él, le cargarán un pesado morral de infectados y muertos de la epidemia. No reconocerlo será peor. Desde el inicio de la pandemia, gobierno y responsables de salud se mostraron si, – muy preocupados, pero acorralados a las señales y determinaciones del centro.

Si al final del día, será la sociedad la única responsable de la fatalidad, – como así se lo han hecho sentir, por lo menos debieran tomar decisiones firmes y desplegar estrategias más agresivas, mínimo hasta para justificar la corresponsabilidad, pero no, no lo han hacho; las conferencias virtuales se han convirtieron en muro de lamentos y capilla del deseo en la que no existe replica ni contra réplica.

El ajustarse a los tecnicismos, a las argumentaciones científicas, a las proyecciones matemáticas de las autoridades sanitarias federales y, el haber aceptado situar al estado en semáforo naranja, fue un grave error, un acto suicida que nadie se explica.

Lo fue, porque el desconfinamiento y la reincorporación a las actividades parciales que, en teoría debieron ser ordenadas y graduales se convirtieron en anarquía, fueron desordenadas, descontroladas y sin lógica alguna, ello explica el incremento de contagios y muertes que podrían colapsar no solo al sistema de salud sino al resto de las instituciones si no se actúa con atingencia.

El gobernador todavía está a tiempo. O se despoja de la simulación y la complacencia de algunos de sus colaboradores, o el precio que pague por el daño a la salud de los potosinos y los efectos horizontales y transversales que ya sienten y recienten los potosinos, podrían significarle un altísimo costo político para él, a nadie más.

ENTRE PARENTESIS

A como se vienen las cosas, es previsible que en San Luis Potosí se presente un cambio radical en la estructura de gobierno. Cualquiera que sea el desenlace electoral en junio del 2021, sea este con la llegada de MORENA o con el retorno del PAN al poder, lo más probable es que esa buena cantidad de burócratas inútiles y mediocres que heredó el maestro Raúl Camacho en la Coordinación de Comunicación Social “se vayan redondito y sin más trámite” a dónde dice arriba.

Hasta pronto.

deleoncardona@hotmail.com