Hablando de Campañas

8

 

Julio Antonio Tijerina

Errores, agandalles, aventuras y congruencias de campaña

Durante casi dos meses, lo potosinos hemos presenciado y sido testigos del desarrollo de las campañas político-electorales para la presidencia municipal capitalina. Una contienda, sin duda llena de contrastes, ataques y maniobras, de altas y bajas entre quienes buscan gobernar la ciudad de San Luis Potosí.

A solo 15 días de las elecciones del primero de julio, vale la pena hacer un alto en el camino para revisar y hacer un balance de las campañas. La información que ha fluido todos los días resulta saturada para algunos o insuficiente para otros, y esto ha dependido del interés que cada partido o candidato le imprime a su campaña.

Hasta ahora, las campañas han subido de tono e intensidad. Algunos contendientes han cometido errores tan visibles que a solo dos semanas de la elección les ha representado un alto costo político y un descenso irreversible en los niveles de intención del voto o preferencia electoral. En esta condición se encuentran varios, veamos:

El candidato de la alianza PAN-MC Xavier Nava Palacios, es seguramente el que mayores equivocaciones y errores ha cometido. Desde que inició su campaña, desplego una estrategia de victimización culpando a su principal adversario, a Ricardo Gallardo Juárez, de la violencia que se padece en todo el estado.

Incluso acusándolo de crímenes políticos que no se demostraron como fue el caso del desafortunado joven asesinado que quisieron presentarlo como brigadista del PAN. Este intento de lucrar con el dolor de una familia, a Xavier Nava lo desgastó, le resto puntos y lo exhibió como un vil oportunista y mentiroso.

Lo que también desgastó a Xavier Nava, fue no haber “roto el silencio” sobre las sospechas de una presunta injerencia del gobernador Juan Manuel Carreras López y del ex gobernador Horacio Sánchez Unzueta, a quienes insistentemente se les señaló como los verdaderos impulsores de su candidatura.

Si a esto se suma el que “tampoco rompió el silencio” con el asunto de su señor padre, Luis Alfonso Nava Calvillo, que fue sancionado por varios millones de pesos e inhabilitado para la función pública por 10 años por presumibles actos de corrupción cuando se desempeñó como titular de la SEDUVOP´, fue la gota que derramo el vaso que llevó al Xavier Nava al precipicio de la incongruencia y segura derrota.

Por su parte, el candidato de MORENA, Leonel Serrato Sánchez, ha hecho gala de su experiencia, de su conocimiento de la realidad política de San Luis Potosí y de su oratoria; lamentablemente Leonel viajo de mocolita, no hizo una campaña de contacto directo con la gente y se agazapó a esperar le favoreciera el efecto López Obrador, es decir, una campaña de agandalle que le apostó a la inercia y a la avalancha “peje-zombi”, pero sin el mínimo esfuerzo de caminar por las colonias de la ciudad para conquistar la voluntad del pueblo.

En el caso de Cecilia González Gordoa, desde que inició campaña, todos en el PRI la entendieron como una aventura política suicida. Su estrategia de campaña la desplegó al más viejo estilo priista. Con slogans y frases acuñadas como esa de “Por un San Luis sin Baches y Moches”, o esa otra de “Aquí tú mandas”, Ceci González escupió para arriba, se mojó la cara con su propia saliva e ignoró que el tricolor fue el causante de muchas desgracias y que jamás aprendió a ser oposición, por lo menos no en la capital potosina.

Más congruente con su discurso y propuestas de campaña, el candidato del Partido Verde Ecologista de México, PVEM Alex García, ha fijado muy bien su postura y distancia; no cayó en el perverso juego o la malévola intención de formar un Frente Opositor “Todos Contra Gallardo”; tampoco se fue con la finta de capitalizar temas para su causa; por ejemplo, Alex García fue muy claro cuando criticó al resto de los candidatos a la Alcaldía capitalina que le han dado un uso electorero al tema de la inseguridad.

En cuanto a la campaña de Ricardo Gallardo, parece tener mayor coherencia y un acompañamiento más sólido. Su estrategia de imagen es homogénea en presentación y colorido junto al resto de los candidatos que caminan junto a él. El slogan de conjunto “Pensemos en Grande” tiene más sentido que el mensaje desplegado por el resto de sus contrincantes que transitan con ocurrencias, con imágenes desperdigadas, con diseños y combinaciones sin sentido, solitarios y cada quien para su santo.

Por lo que se ve, la campaña realizada por el PRD es de contacto con la gente, de frente a las necesidades de la población. La propaganda y estrategia de medios del Gallardismo es coherente entre el decir con el hacer, entre resultados alcanzados que contrastan con el discurso de la demagogia, con los ataques o con los buenos deseos que los otros candidatos hubiesen deseado transmitir en presencia de Gallardo, en un remedo de debate organizado por el CEEPAC.