Gallardo no los deja dormir

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Por regla general de costumbre, cuando algún reportero, articulista o periodista de chilangolandia aborda un tema político-electoral de San Luis Potosí, no es porque le interese o se preocupe por la situación de nuestro estado, sino que siempre existe una parte perversa e interesada en filtrar o proporcionar información que convenga a sus depravados objetivos.

Obvio que esto se logra con el chayote o con el embute; untando de un buen billete al exponente, pero con el riesgo siempre, de desvirtuar la realidad o escribir toda una sarta de pendejadas que ni a los propios columnistas o comentaristas les convence, o cuando menos sin tener la certeza de que lo que transmiten en sus espacios sea verídico.

El que se hable o se especule sobre la situación política de San Luis Potosí en un medio de comunicación de la Ciudad de México, tiene casi siempre el degenerado propósito, de dañar, lastimar, ofender o sacar a la luz pública hechos del pasado que al resto del país no le seducen ni cautivan, solo a camarillas y a grupos de interés local que se desenvuelven en ese mundillo de la subcultura de la grilla barata y en círculos conservadores panistas, priistas y hasta en grupos morenistas prendidos antes de la ubre gubernamental.

El fin último de esas columnas redactadas con magistral perversidad, es que se mencionen nombres, cargos, currículos que van desde lo brillante a lo deprimente, hasta señalamientos de presuntos ejercicios indebidos ocurridos hace años, pero más bien, para sembrar dudas y titubeos en el “círculo rojo” en el que se mueve la clase política, – nada más, – porque opinión pública, para ser francos no generan. Sus análisis no contribuyen, siembran caos y confusión.

Ya cuando algunos articulistas de la Ciudad de México ponen el ojo en San Luis Potosí, es porque algunos interesados buscan contaminar el panorama para desvirtuar la realidad. Sus canales favoritos para que se hable bien o mal de alguien, generalmente se reflejan en los espacios televisivos como el de Ciro Gómez Leyva, y en medios impresos como El Universal, El Financiero, el Reforma, y ya de muy jodido, en el Heraldo de México, donde por cierto un articulista parece haber descubierto el agua tibia al escribir en días pasados sobre los presuntos aspirantes a la gubernatura del estado.

A los probables candidatos a la gubernatura por el PRI, PAN y MORENA el columnista de El Heraldo los puso en los cuernos de la luna y hasta virtudes les inventó, principalmente a los posibles postulantes del PAN y, curiosamente, a una figura local de quien se afirma ya, subrepticiamente se le apoya y se le opera desde palacio del gobierno estatal como un candidato opcional por MORENA.

Burdamente, con información sesgada y de manera tendenciosa, el articulista menciona el nombre de quien mantiene preocupados y muy ocupados a dos de los partidos mencionados y a uno que otro de Morena, – es decir, – al diputado federal José Ricardo Gallardo Cardona, del PVEM, de quien el columnista de El Heraldo, admite por lo menos que quedó absuelto de cargos no comprobables que le imputaron en 2014, – eso sí, – no sin antes deslizar la idea de que AMLO no lo vería bien en el momento de una decisión política, infiriendo así, que ese sería el propósito y sentido real de la columna.

Ese ejercicio periodístico, esa tendencia al desprestigio seguirá en aumento no únicamente en espacios chayoteados, – nacionales y locales, – sino en sitios manipulados en las redes sociales que, desde ahora presagian que su adversario a vencer o a neutralizar será el ex presidente municipal de Soledad de GS, cosa que se ve muy difícil ya que el columnista de El Heraldo, ignora la dimensión de un crecimiento y consolidación que, en términos de práctica política, es un hecho que está siendo mucho más importante de lo que sus adversarios suponían, por eso, tal vez el interés, el chorro o la urticaria.

Hasta pronto