Ferias del Libro, focos de luz que autores agradecen: Alejandro Páez

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El único y gran impulso en México para la lectura se realiza de manera independiente y desde algunas universidades y organizaciones civiles, siempre con pocos recursos, pues la difusión de la lectura, no es el fuerte de los gobiernos mexicanos ya que hay una clase política que tiene falta de voluntad, destaca el escritor mexicano y autor de Oriundo Laredo Alejandro Páez Varela.

 

 
Como parte del cierre de la edición 42 de la Feria Nacional del Libro, en su presentación el escritor del sello Alfaguara, destaca que los autores agradecen la realización de las ferias del libro pues son la única oportunidad de conversar con los lectores y verlos a la cara, pues cada feria “son un foco en el país” y los escritores parecieran mariposas que buscan acercarse y poder llevar el trabajo que realizan ante ellos.

 

 
Respecto a su obra, Oriundo Laredo, Páez Varela destacó que se trata de una novela, la cuarta bajo el sello Alfaguara, es como él señala “una historia que me debía, pues soy originario de Nuevo Laredo”, comprende un esfuerzo que tenía guardado y que el autor, debía sacar.

 

 
Narra la historia de un mexicano en suelo norteamericano, es la primera novela que habla del sur de los Estados Unidos, más que del norte de México.

 
Es en palabras del periodista y autor, la primera obra que está vista desde el sur de los estados unidos hacia el norte de México, pensada en dólares, millas y libras, que es el lenguaje estadounidense.

 

 
La intención de la obra, es acompañar al lector a un mundo que no le es necesariamente ajeno, pero que se entiende desde México y no se entiende desde Estados Unidos.

 

 
Se trata de la primera novela de personaje del autor, que acompaña a Oriundo Laredo en su caminar del sur de los Estados unidos, buscando empleo, en una región en donde algunos no se sienten necesariamente migrantes, que abarca una región que se denomina por el autor como: “país de en medio”, esa parte de la frontera indivisible, en donde los muros no son posible pues simplemente están ahí.

 
El autor, que ahora y desde hace muchos años atrás, reside en la Ciudad de México, describe esta obra como una novela de gente simple, que se lee con mucha facilidad y que está hecha para todo el público.