Carroñeros al asecho y PROFECO atrapando moscas

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Ante la contingencia por el COVID19, algunas firmas “de prestigio,” voraces en su mayoría, centros comerciales, super gasolinerías, farmacias y distribuidores de productos básicos como el agua embotellada, medicamentos, repartidores varios, se muestran gandallas y oportunistas, pero visiblemente incapaces de responder a la creciente demanda y satisfacción ciudadana.

Otras, de plano actúan como zopilotes, como viles carroñeras que aprovechan el momento de crisis, abusan y aumentan los precios, condicionan y retardan la entrega del producto. En este fase de emergencia, la PROFECO, que se supone es la instancia que debería estar vigilando no se cometan atropellos y excesos al consumidor, desafortunadamente está en la baba, atrapando moscas y esperando a ver que dice “el gobierno federal” para que los gasolineros no se pasen de ver….des.

Si usted acude a un Oxxo, a un Extra, a un Centro Comercial o a algunas farmacias, aparte de correr el riesgo del contagio del COVID19, podrá percatarse de que los productos se agotaron porque evidentemente existen acaparadores que los adquirieron para revenderlos a precios de oro. El agua Bonafont, el gel anti bacterias, el papel sanitario, el cloro, jabones, el alcohol, los tapabocas y los guantes protectores sencillamente se agotaron.

En redes sociales proliferan los expertos y los profesionales en contrarrestar el impacto del Coronavirus. Pululan las ofertas de productos chafas, los charlatanes y los siempre comerciantes abusivos que tratan de hacer leña del árbol caído. Todo mundo lo ve, lo observa y lo siente, menos la PROFECO porque están viendo noticias, tirados holgadamente en la hamaca y esperando recibir instrucciones de “el centro”.

No sabemos a ciencia cierta quien sea y a que se dedique el titular de la PROFECO en San Luis Potosí, pero por lo que nos dicen, es un mirrey, es un personaje ñoño, un émulo, un protegido y hechura de la administración Torancista que en todo se mete y opina, menos en lo que debería estar. Los abusos, los desabastos planeados, la falta de utensilios indispensables para paliar la crisis de salud, pareciera ya una acción concertada al estilo de la delincuencia organizada.

Solo basta salir a esquina de su casa para ver a los distribuidores de garrafones de agua comercial, a los piperos amafiados con el municipio de la capital y el INTERAPAS que andan haciendo su agosto ante la falta del vital líquido en decenas de colonias populares.

¡Bueno!, ya hasta los recolectores de basura de la empresa VIGUE Red Ambiental ya le piden moche. También es común en estos días ver a potosinos que se dan golpes de pecho dentro y fuera de los templos bastante “solidarios” con vendedores esquineros de chácharas, con limpiavidrios y pedigüeños, ¡Nunca los hacen!

Tiendas como Superama, Walmart y EHB que le ofrecen surtir su despensa o productos necesarios para enfrentar la contingencia del

Coronavirus, pero de plano se burlan. Promueven sus páginas y sus ofertas, y cuando realmente se necesita, ni siquiera le contestan el teléfono y si tiene suerte, usted tendrá que entrar en una lista de espera hasta por varios días para vida de que le surtan un garrafón de agua o un kilo de tortillas, así de real.

¿Y la PROFECO?, pues simplemente en la baba.