Hesiquio Benítez Díaz habla de la nueva diplomacia ambiental

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CIUDAD DE MÉXICO.

Originario de la Ciudad de México, el biólogo Hesiquio Benítez Díaz fue electo por aclamación de 196 países para asumir uno de los cargos honorarios de la diplomacia ambiental más importantes a nivel mundial: Presidente del Comité Científico Asesor del Convenio Sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas.

Un lugar estratégico en el escenario internacional para la defensa de ecosistemas, flora, fauna y genes, que jamás se imaginó ocupar cuando comenzó sus estudios de Biología en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en Morelia, la tierra de sus padres.

Desde su grupo de trabajo en la ONU, Hesiquio Benítez Díaz tendrá la responsabilidad de preparar una plataforma con metas globales para la protección de la biodiversidad que serán adoptadas en el 2020 en Beijing, como el Gran Acuerdo por la Naturaleza.

“Yo nunca me imaginé, estar convertido en una nueva línea que de manera genérica le llamamos la diplomacia ambiental, donde tienes elementos de ciencia dura, pero tienes que tener elementos de política, de comunicación y desde el mismo protocolo de Naciones Unidas, de las intervenciones, cómo se maneja la parte diplomática, aprender eso y dominarlo, sin perder la brújula de a qué vienes o de dónde vienes, y de qué se trata, no deja uno de aprender”, explicó.

En su juventud, Hesiquio Benítez Díaz, ahora maestro en Ciencias y candidato a doctor en Comercio Internacional de Especies Amenazadas, pensaba que toda su vida estaría dedicado a la investigación dentro de un laboratorio o trabajando en campo en los bosques de montaña estudiando las orquídeas y observando aves como el pájaro carpintero, lo que hacía en los años 80.

“De hecho cuando más investigaciones hacíamos y más artículos publicábamos en revistas científicas fue cuando llega esta invitación, me decían hay un proyecto nuevo que se llama la Conabio, pero requiere tiempo completo”, relató.

Así es como hace 26 años ingresó a la recién creada Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), institución mexicana ejemplo a nivel mundial, donde pronto comenzó a escalar posiciones debido a su gran capacidad, desde analista, subdirector de servicios externos, director de enlace internacional hasta ocupar la Dirección General de Cooperación Internacional e Implementación, donde actualmente, dice, la hace de traductor e interprete.

“Nos sentamos en los foros científicos con premios Nóbel a discutir cuestiones muy profundas, pero también me voy a Quintana Roo con una comunidad que está trabajando en el manejo forestal de caoba para entender cuál es su problemática y explicarles de manera sencilla, por qué es mejor hacer las cosas de una manera en lugar de otra”, comentó.

El reto del nuevo presidente del Comité Científico Asesor del Convenio Sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas es dejar un legado mexicano en el establecimiento de metas globales más objetivas y con mejores campañas de comunicación para que la población mundial se involucre en el cuidado de la biodiversidad.

“Necesitamos tener noticias buenas, de ejemplos de cómo, sí se organizan las comunidades con los gobiernos, con el sector privado se puede generar riqueza, eso es lo que me gustaría ver, que quede más claro el camino que debemos andar para llegar a eso”, concluyó.