Familias huyen de comunidad en Guerrero para no ser asesinados

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CHILPANCINGO

Ellos son un nuevo grupo de desplazados por la violencia.

Abandonaron a seres queridos, sus casas, sus animales, sus trastes, su ropa y el poco dinero que tenían para no ser asesinados.

Son originarios de la comunidad de Tlaltempanapa, perteneciente al municipio de Zitlala, en donde dicen que vive un grupo de aproximadamente 15 delincuentes fuertemente armados que se quiere apoderar el pueblo.

El domingo pasado mataron a tres hombres y amenazaron con hacer lo mismo a quienes no son sus familiares o son parte del grupo delictivo.

Sí, son amenazas donde nos sacaron, son gente armada. Mataron a tres de mi familia. Ellos son familias que están allá y los que no son su familia los corren y los sacan a la mala”, dijo uno de los desplazados.
Decidieron salir el domingo por la tarde, primero los hombres como avanzada y el lunes las mujeres y niños.

Caminaron dos días hasta llegar al municipio de Copalillo en donde ahora se refugian en condiciones paupérrimas.

Llevan dos noches durmiendo en una cancha polvosa, algunos en petates, los afortunados en colchonetas.

En total son 63 personas: 28 adultos y 35 niños, entre quienes viaja un bebé de tres meses quien presenta desnutrición, un recién nacido de nueves días quien además de desnutrición padece conjuntivitis, y dos mujeres con 24 y 25 semanas de embarazo.

Pues fíjate que no todos somos familiares aquí. Nos falta que se quedaron familias allá, por ejemplo: aquí mi señora; su papá, su hermana, su mamá y demás gente que se quedó, quién sabe si seguirán vivos o muertos”, comentó uno de los desplazados.
Su esperanza es que el gobierno estatal o federal los ayude a reubicarse. Quieren un lugar para vivir de manera segura y poder trabajar.

En tanto, los niños juegan con lo que encuentran alrededor, los adultos duermen para recuperarse de los dos días de caminata, o pasan el día entre pláticas.

Pedimos ayuda, por ejemplo: ayuda para comprar algo para comer, o si nos quitamos de aquí y vamos por otro lado, una casa, pues eso es lo que queremos nosotros. -¿Ya no piensan regresar? -No, pues ya no, por el miedo. A qué llego, a qué me maten, que nos maten a todos”, dijo uno de los desplazados.
Por el momento los desplazados piden alimentos y lugares para dormir, por lo menos colchonetas para todos.

No saben cuánto tiempo estarán aquí, ni a dónde irán en las próximas semanas, pero piden no ser olvidados por las autoridades, o que detengan a los responsables de la violencia en su comunidad.