Anglicanismo: la religión que permite sacerdotisas y homosexuales

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Una escisión del catolicismo en la que la homosexualidad es bien vista y a las mujeres se les permite convertirse en sacerdotes, son las ideas por las que se le suele reconocer a la iglesia Anglicana, pero ¿en nuestro país esto es una realidad?

Un necesario contexto para entender
Si nunca habías oído hablar de los anglicanos, son una congregación que se separó de los católicos romanos en el siglo XVI. Entre otras cosas, por la venta de indulgencias, el celibato de los sacerdotes y la falta de acceso a las escrituras en el idioma local.

La palabra anglicano deriva de la voz latina anglicanus que significa inglés. Ya que fue en Inglaterra donde surgió y en donde se encuentra la sede de su principal guía espiritual, el Arzobispo de Canterbury, que a diferencia del Papa, este no ejerce como máxima autoridad, ya cada una de las 38 iglesias que conforman la Comunión Anglicana son autónomas.

Hay que destacar que a pesar de su divorcio con el Vaticano, los anglicanos siguen siendo católicos.

Actualmente se han caracterizado por debatir temas candentes que en otras religiones no se tocan como permitir que las mujeres sean reverendas y oficializar matrimonios igualitarios.

Anglicanos de México: pocas sacerdotisas y nada de homosexuales

El debate de estos temas dentro de la iglesia Anglicana de México se ha llevado entre imposiciones por parte de los altos mandos, lo que ha generado desencanto por parte de sus miembros.

 

“Aunque en teoría la iglesia (Anglicana) mexicana es inclusiva, los obispos han prohibido terminantemente las bendiciones de parejas del mismo sexo” afirmó Sonoras Macías.

Y es que a pesar de que en Estados Unidos y Escocia las bodas gay son permitidas en esta religión, según Manuel en tierras aztecas esta idea no se debatió, ya que “fue una decisión unilateral en la que no hubo consulta a las congregaciones, a pesar de que hay obispos y clérigos homosexuales de closet en esta iglesia”.

Por otra parte, en 2010 se reportó que por primera vez había más mujeres sacerdotes que hombres dentro de la iglesia Anglicana, sin embargo, en territorio nacional solo hay 25 féminas que fungen este puesto.

Sobre cómo vivió el anglicanismo nacional la decisión histórica en 1994 de permitir a las mujeres ser sacerdotes, Manuel Sonoras cuenta, “En esos días había un clérigo que ahora es obispo que estaba ansioso de que se ordenarán mujeres en la diócesis de México. El pesaba mucho en las decisiones del Obispo de aquellos años y sin consultar a nadie, simplemente se aprobó y se ordenaron las primeras mujeres.

“Como no habían sido consultadas las congregaciones, a la mayoría de ellas las rechazaron, pero el obispo las fue imponiendo poco a poco. Los resultados no han sido lo que se esperaba y algunas han causado muchos problemas, aunque una minoría ha demostrado ser bastante eficiente”.

La iglesia Anglicana llegó a México en el año de 1859 con las Leyes de Reforma promulgadas por Benito Juárez, con las que se permite la libertad de culto y se derogó la religión católica, apostólica y romana como la oficial.

No obstante para el teólogo oriundo de Guadalajara, Manuel Sonoras, el futuro de los anglicanos no es demasiado alentador, ya que los intereses de grupos internos y una mala administración han sido situaciones lapidarias que pueden condenar la existencia de esta congregación.

“Como miembro que fui del Comité Permanente de esta diócesis me di cuenta de que en poco tiempo ya no habría recursos para sostenerla, no por falta de recursos sino por la pésima administración.

“Cada congregación, sobre todo las antiguas se convirtió en un club exclusivo en donde no eran admitidos más que los anglicanos de tradición y los que se casaban con personas de la iglesia. Ven a las personas nuevas como una amenaza al control que ejercen sobre la comunidad. Y tienen miedo de que metan las narices en donde no deben.

“Hay muchos intereses creados, no sólo monetarios sino de control. Se puede decir que cada congregación tiene una familia que quiere controlarlo todo y por eso no quieren que entre gente nueva y menos si tiene una buena preparación.

“Una iglesia que rechaza nuevos miembros, que no está acostumbrada a sostenerse y que no quiere ser notada por la sociedad en que se mueve está destinada a la extinción” concluyó.