Una joven denuncia que fue abusada por un traumatólogo en un hospital de Argentina

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Una joven argentina relató en Facebook cómo fue presuntamente abusada en el Hospital de General Pacheco, Provincia de Buenos Aires (Argentina), por un traumatólogo que sigue trabajando allí a pesar de sus grave acusación.

Según explicó la denunciante, Natalia Lanza, recurrió a Jonathan D’Alessandro por haber sufrido golpes en la muñeca derecha, un dedo meñique y una costilla del lado izquierdo, lesiones que se produjo con una bicicleta. Su cita con el referido médico, el 25 de mayo pasado, tuvo lugar en “un lugar que era distanciado de los consultorios de guardia y donde no había gente”, dijo.

Durante el chequeo, el traumatólogo también le revisó las rodillas, precisó Lanza, ya que tenía frecuentes problemas de meniscos. “Me consultó si me subía el pantalón o me lo sacaba, y le contesté que no podía subirlo por encima de la rodilla porque era ajustado, que me lo iba a tener que sacar, pero que hacía frío. Me dijo que no había problema y buscó una estufa eléctrica”, detalló la chica.

Acto seguido, el galeno la invitó a ir a otro consultorio porque allí no podían enchufar la estufa. Una vez en el nuevo ambiente, Natalia se recostó en la camilla, sin el pantalón. El doctor le dijo que, efectivamente, había problemas con sus meniscos y que sería preciso hacerle una resonancia magnética. Se ofreció a conseguirle para eso un turno sin demoras, y con esa excusa le pidió su número de teléfono: “Se lo pasé, me pareció un buen gesto”.

“No supe cómo defenderme, me quedé helada”

La consulta continuaba. El doctor preguntó si también tenía problemas con el nervio ciático, y ella respondió afirmativamente. Entonces el experto le pidió que se diera vuelta, para revisar esa parte del cuerpo: “Según él, el ciático afectaba mis meniscos y quería revisarme”, contó la denunciante.

Fue entonces, dijo la mujer, que se produjo el abuso: “Me masajeó el nervio ciático, tocó los tendones de la ingle y, sin mediar palabra conmigo, me tocó e introdujo sus dedos en mi vagina“. La joven detalló que “el control duró una hora y media”, durante la cual “nunca dejó de tocarme“. Con respecto a sus sensanciones en ese traumático momento, dijo: “No supe cómo defenderme, me quedé helada. Era tal la expresión de horror en mi cara que lo único que hizo fue preguntarme si me dolía y sugerirme que me relajara”.

El abuso sexual, de ser cierta la denuncia, se interrumpió cuando el doctor recibió una llamada de una empleada administrativa que lo urgía a atender a otro paciente. “Aproveché ese momento para decir que tenía que marcharme y así fue. Me cambié rápido, y al irme esta persona tuvo el descaro de saludarme con un beso en la mejillay guiarme hacia la salida del hospital, por otro lado distinto a por donde yo había entrado”, contó.

Lanza asegura que no entendió lo que había sucedido hasta llegar a su casa, y que todavía no comprende de qué manera ese hombre aún “está trabajando en el hospital, como si nada”. Y añade: “No creo que haya sido la primera ni la última vez. Ayúdenme a difundir a este degenerado, porque este vez fui yo y lo pude contar, pero estoy segura de que hay más y no se animan”.

Además de formular un descargo virtual, la joven hizo las denuncias por la vía legal en sedes administrativas del Estado y la Fiscalía del partido de Tigre. Quedan por conocer las actuaciones judiciales correspondientes, para determinar la culpabilidad del acusado.