Un virus que se vuelve prioridad

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Desde hace tres años, en el Instituto Jenner del Departamento Nuffield de Medicina en Oxford, el doctor López Camacho trabaja con proyectos de enfermedades emergentes y con los virus del dengue y chikungunya, en el laboratorio del doctor Reyes Sandoval, quien también es poblano y ha desarrollado su carrera como investigador desde hace ya 12 años en dicha universidad.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzaría una alerta por la presencia de un nuevo virus, el Zika. Para finales de noviembre de 2015, los doctores López Camacho y Reyes Sandoval, apoyados en las colaboraciones con colegas de otras universidades de Latinoamérica, supieron que este virus estaba afectando a un sector poblacional importante, además de estar asociado a la microcefalia en fetos y recién nacidos. Fue entonces cuando el Zika se convirtió en prioridad.

“Sabemos que el Zika es un virus primo hermano del dengue y nosotros ya teníamos trabajo con el dengue. Así que decidimos desarrollar una vacuna contra el Zika. Me puse a trabajar muy duro, por días dormí muy poco y lo único que tenía en la cabeza era ‘vamos a hacer esta vacuna y vamos a llegar a pruebas experimentales’. El doctor Reyes Sandoval obtuvo financiamiento de parte del Consejo de Investigación Médica (MRC por sus siglas en Inglés) y el Departamento de Salud del Reino Unido a través de Innovate UK, y esto fue un factor importante para que ésta investigación se hiciera realidad”.

Gracias al financiamiento obtenido, se trabajó para realizar pruebas en animales y después probar la inmunogenicidad en modelos preclínicos. Dichos financiamientos se emplearán para producir dosis de la vacuna contra el virus del chikungunya y el zika, para la fase clínica 1 en humanos a principios del 2018.

El resultado fue el desarrollo de 12 tipos de vacunas que servirán para verificar cuál es la más inmunogénica y así probarla en pacientes británicos a principios del 2018.

Sobre la vacuna para el dengue, el doctor López Camacho reconoce que esta aún se encuentra en fase preclínica porque es un desarrollo más complejo; sin embargo, la vacuna contra el dengue ya está siendo probada en ratones y macacos.

Las fases clínicas son proyectos experimentales en los que a un determinado grupo de personas sanas se les inyecta una vacuna, a fin de observar que no existan efectos adversos en ellas, pero además se tengan evidencias de las reacciones inmunológicas que causa la inyección de la vacuna y el antígeno específico.

El financiamiento obtenido para la vacuna del zika y chikungunya permitirá la creación de 100 a 200 dosis, además del reclutamiento de pacientes, la aplicación y el seguimiento de los pacientes por algunos meses. Una vez que se finalicen esas fases lo que sigue es la fase clínica 1b, con la finalidad de ser aplicada a personas que están en riesgo o viven en lugares donde las infecciones de chikungunya y zika son endémicas. En este caso, el doctor López Camacho comentó que se contemplaría la posibilidad de aplicarse en México y en otros países como Brasil, para lo cual el Dr. Reyes se encargará de obtener financiamento para dichos fines.