Quiere ponerse a dieta, pero sin renunciar a las hamburguesas? Trump resuelve el dilema a su manera

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La única manera de librarse de una tentación es caer en ella. Esta filosofía, debidamente expuesta por el escritor irlandés Oscar Wilde en ‘El retrato de Dorian Gray’, parece haber sido tomada en préstamo por el presidente de EE.UU., Donald Trump, quien en sus quizá precarios intentos de llevar adelante una vida más saludable continúa comiendo hamburguesas, aunque con una ligera modificación en sus hábitos alimenticios.

Según reveló su abogado, el exalcalde neoyorquino Rudy Giuliani, durante su cena del 6 de mayo en el club de golf Trump National, en Virginia, el mandatario estadounidense pidió una hamburguesa con solo la mitad del bollo de pan, reporta The Washington Post.

Este marcado cambio dietético fue un “tributo a la salud”, dijo Guiliani, y hasta confesó que de vez en cuando también él mismo procede así: al fin y al cabo, “es una buena manera de hacerlo”. En 2016, The New York Times había reportado que el presidente “arrancaba pedacillos del pan de McDonald’s antes de aderezar sus hamburguesas con ketchup”, con lo cual estaba seguro de deshacerse de muchas calorías.

Si usted ha pensado en ponerse a dieta de una vez por todas, pero no se siente preparado para decir adiós a las amadas hamburguesas, puede que le sirva el pequeño truco de Trump.

Sin embargo, no siempre el jefe de la Casa Blanca sigue al pie de la letra su peculiar dieta. A veces sucumbe a la tentación. El senador Chuck Schumer confesó en enero, en una entrevista para el citado medio, que fue testigo de cómo el presidente engulló una buena hamburguesa con queso sin perdonar ninguna parte del panecillo y, además, con muchas patatas fritas.