Protestas se intensifican en París por impuestos

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El ruido de vehículos policiales blindados y de cartuchos de gas lacrimógeno sacudió ayer el centro de París, donde los agentes antidisturbios batallaron para contener a miles de manifestantes antigubernamentales vestidos con chalecos amarillos, cuya nueva movilización fue más violenta que la de la semana anterior.

Una valla de acero fue instalada alrededor del palacio presidencial del Elíseo -uno de los principales destinos de los manifestantes- mientras la policía estacionó camiones y colocó barreras reforzadas con metal en la zona.

Las ventanas de las tiendas ubicadas en la elegante avenida de los Campos Elíseos y la lujosa avenida Montaigne fueron protegidas con madera contrachapada como si fuera a llegar un huracán, pero eso no impidió que el vendaval de inconformidad azotara la zona en el momento de mayor intensidad de las compras de fin de año. Los manifestantes arrancaron las maderas y arrojaban bengalas y otros proyectiles. La policía antidisturbios los repelió en repetidas ocasiones con gas lacrimógeno y chorros de agua.

La multitud de manifestantes con chalecos amarillos estuvo integrada el sábado mayoritariamente por hombres. En la movilización confluyeron inconformes con la situación económica y grupos de vándalos que destruyeron cristales y causaron incendios en algunos de los sectores más ricos de París, el centro del gobierno, la economía y la cultura de Francia.

El movimiento de base comenzó como una protesta contra la subida de los impuestos a los carburantes, pero pronto se expandió para recoger la frustración por la congelación de los salarios y el aumento del costo de la vida. Macron acordó anular el alza impositiva a los combustibles, pero la medida no calmó la ira representada en los chalecos que, según la legislación, todos los conductores franceses deben llevar en sus autos.

Policías y manifestantes también protagonizaron enfrentamientos el sábado en otras ciudades francesas como Marsella, Tolosa y Burdeos, así como en la vecina Bélgica. Algunos manifestantes se dirigieron a la frontera francesa con Italia, donde causaron un enorme congestionamiento de tránsito cerca de la ciudad de Ventimiglia.