“Las sanciones contra Rusia demuestran que Trump no controla su propia Administración”

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El último paquete de sanciones aprobado por EE.UU. contra Rusia demuestra que el presidente de EE.UU., Donald Trump, “no tiene el control de su propia Administración”, opina en un artículo para RT el exoficial del Pentágono y analista de seguridad Michael Maloof, que augura “días más oscuros” para las relaciones entre Moscú y Washington.

El analista recuerda que las nuevas medidas antirrusas fueron anunciadas el mismo día que el senador estadounidense Rand Paul informó que había entregado una carta al presidente ruso, Vladímir Putin, en nombre de Donald Trump, en la que enfatizaba la importancia deuna mayor colaboración en diversas áreas.

Para Maloof, esta coincidencia sugiere que Trump “tiene su propia política exterior”, mientras que su Administración, compuesta principalmente por burócratas conocidos como ‘el Estado profundo’, “tiene la suya propia”. Es más, en este momento, estos burócratas parecen tener más control de la Administración que el propio presidente, lo que conlleva “el efecto adverso de alienar aún más a Washington y Moscú”, advierte el autor del artículo.

Acusaciones sin pruebas
El analista recuerda que Moscú “negó vehementemente” que estuviera involucrada en el envenenamiento del exagente doble ruso Serguéi Skripal y de su hija Yulia, y sostiene que el agente nervioso Novichok fue creado por científicos rusos durante la Guerra Fría, si bien nunca llegó a utilizarse en el campo de batalla.

El experto destaca también que científicos británicos del laboratorio de Porton Down no pudieron determinar en qué país fue fabricado el agente nervioso utilizado en el envenenamiento, y que las muestras de Novichok han estado en manos de muchos países de la OTAN durante años.

Pese a todo, tanto Reino Unido como EE.UU. se apresuraron a “condenar a Moscú por el envenenamiento sin ninguna prueba”, se lamenta el analista.

“Alegaciones de bandera falsa”
En opinión de Maloof, Washingron tiene, en realidad, “una razón más siniestra” para promover nuevas sanciones contra Rusia: la necesidad de tener “un demonio” con el que pueda justificar sus gastos de defensa y el aumento de la presencia de la OTAN cerca de las fronteras rusas.

Las acusaciones contra Moscú tienen “motivaciones políticas” y “son alegaciones de bandera falsa” que se utilizan “como excusa” para contener a Rusia en un momento en que  la Administración estadounidense ve el orden mundial unilateral liderado por EE.UU. “más amenazado que nunca”, explica el experto.

Mientras tanto, Maloof opina que son las propias políticas contradictorias de Trump las que se vuelven “autodestructivas” y representan “un desafío al dominio político y económico estadounidense”, por lo que “está claro que se avecinan días más oscuros para las relaciones Moscú-Washington”, asevera.