Gobierno de Sánchez con tareas cruciales

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El Gobierno socialista español afronta su primera semana de trabajo con dos prioridades: normalizar el diálogo político con el Ejecutivo catalán y la aprobación definitiva de los presupuestos de 2018, todo bajo la estricta vigilancia de la oposición, tanto a su derecha como a su izquierda.

 

Tras diez días de vértigo político -el socialista Pedro Sánchez ganó la moción de censura al Gobierno de Mariano Rajoy el pasado 1 de junio- el nuevo Ejecutivo se pone en marcha entre las esperanzas que despertó en los sectores más progresistas y la dura oposición tanto por parte del conservador PP como Ciudadanos (liberales).

Respecto al conflicto que vive España tras el desafío independentista en Cataluña, la nueva ministra de Política Territorial, la catalana Meritxell Batet, apostó hoy por reformar la Constitución para renovar el pacto territorial de España, tarea que consideró “urgente, viable y deseable”.

Batet, que asistió en Barcelona a su primer acto público como ministra, afirmó, en referencia a Cataluña, que “el diálogo en sí mismo se ha convertido en un objetivo político de primer orden”.

Ya Sánchez acordó por teléfono con el presidente regional de Cataluña, Qim Torra, mantener una reunión “muy pronto”, la primera comunicación de ambos ejecutivos tras el desafío secesionista del pasado año, que se plasmó en una declaración ilegal de independencia.

Sin embargo, la manera de desbloquear el conflicto catalán es uno de los puntos más cuestionados por la oposición de centroderecha al partido socialista (PSOE).

Tanto PP como Ciudadanos han acusado a los socialistas de supuestos pactos con los nacionalistas catalanes y vascos para que los apoyaran en la censura contra Rajoy y piden que Sánchez aclare “el precio” que pagó por ese apoyo.

Junto a la cuestión territorial, otro de los asuntos más urgentes es la aprobación definitiva de los presupuestos de 2018 para garantizar la estabilidad económica y presupuestaria que exige la Unión Europea.

Las cuentas del Estado ya fueron aprobadas por el Congreso durante el Gobierno de Rajoy con el apoyo de otros partidos de centro derecha y con la oposición del PSOE, aunque el nuevo Ejecutivo las ha aceptado en aras de la estabilidad.