Error en puesta de satélites permite hacer las mediciones más exactas de la teoría de la relatividad

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Dos satélites de posicionamiento global del sistema europeo Galileo fueron mal puestos en el espacio en el año 2014: no tienen las órbitas circulares, sino elípticas. De esta manera no sirven para los fines que los lanzaron, pero no hay bien que por mal no venga, pensaron los científicos.

Estos aparatos llevan a bordo relojes atómicos de alta precisión, los cuales han permitido realizar en el espacio en los años transcurridos las mediciones más exactas del impacto que la gravitación ejerce sobre el tiempo, efecto que describió en 1905 Albert Einstein en la teoría de la relatividad general. En función de la posición de cada satélite en el campo gravitatorio (respecto al planeta en este caso particular), el tiempo transcurre en ellos más lento o más rápido.

Más cerca de la Tierra, que es un centro gravitacional, el ‘tic tac’ se ralentiza y no solo en los relojes mecánicos, algo que los astrofísicos llaman ‘el corrimiento gravitatorio al rojo’. Según informó este 4 de diciembre la revista Physical Review Letters, dos grupos independientes de científicos han aprovechado la situación para comparar los cálculos estimatorios de la teoría de la relatividad con el cambio real del ritmo del tiempo producido en ambos satélites.

Antes de este trabajo, la prueba más precisa se llevó a cabo en 1976, cuando los físicos lanzaron un cohete a una altura de 10.000 kilómetros y compararon la frecuencia de un reloj terrestre con la que tenía otro, instalado en el cohete. El resultado de aquel experimento (Gravity Probe A) demostró que las fórmulas de Einstein podían predecir el cambio de frecuencia del reloj con un margen de error del 0,007%, es decir eran muy exactas.

Tres años después de la puesta equivocada, los satélites del sistema Galileo han permitido reducir esta cifra aún más: en 5,6 veces. Ha sido la primera mejora en la exactitud de los cálculos del corrimiento al rojo en más de 40 años.