Economía, el reto del nuevo líder en Cuba

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LA HABANA.

El futuro pre­sidente de Cuba heredará un país muy diferente al que re­cibió Raúl Castro hace 10 años de su hermano Fidel, pero una cosa en común: los problemas económicos, el mal endémico de un país empeñado en cam­biar lo justo para perpetuar su sistema socialista.

El primer reto al que debe­rá hacer frente la nueva cú­pula de la isla será acelerar la aplicación de las “reformas raulistas” dentro de un pro­ceso sobre el que la dirigencia cubana ha recalcado un cla­ro mensaje de continuismo. Pues en Cuba no se está plan­teando una transición política, sino simplemente un relevo generacional en la cúpula de la Revolución.

El propio Partido Comu­nista de Cuba (PCC, el único legal), definido por la Consti­tución como “fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”, se reunió al máximo nivel un mes antes del relevo para definir las prioridades futuras y los pendientes, que pasan por eliminar al sistema de doble moneda y reformar la Carta Magna de 1976.

Algunos analistas políticos sugieren que la modificación constitucional podría pasar por una separación de pode­res frente a la concentración establecida en la Constitución, elaborada en su día a medida de Fidel Castro.

Sin embargo, a juzgar por el mensaje continuista de los últimos meses, los cambios políticos son improbables, pero los económicos urgen para sostener el sistema.

Para garantizar la con­tinuidad, hay que cambiar”, señaló el exdiplomático y analista cubano Carlos Al­zugaray, quien recordó que el “concepto de Revolución” de Fidel apelaba al “senti­do del momento histórico y a cambiar todo lo que deba ser cambiado”.
Está pendiente, según reco­noció el propio PCC, la conso­lidación del trabajo por cuenta propia y del sector privado que emplea a más de medio millón de cubanos y que se encuen­tra paralizado desde agos­to dentro de un proceso de “perfeccionamiento”.

La economía cubana está aún excesivamente centra­lizada, las profesiones más estratégicas y cualificadas si­guen siendo netamente esta­tales, se mantienen subsidios anacrónicos como la libreta de racionamiento, así como un elevado número de em­presas estatales deficitarias que absorben los beneficios de las que sí funcionan.

Mejorar el desempe­ño económico pasa por in­crementar los niveles de inversión, aumentar las ex­portaciones, reformar el sec­tor público incluyendo a las empresas estatales”, explicó el economista cubano Ricar­do Torres.
Además, la diáspora cu­bana (unos dos millones de personas) aún tiene vetada la inversión directa en su país pero, envió casi tres mil mi­llones de dólares en remesas durante 2017.

Este panorama también dificulta otro de los grandes retos de Cuba: el aumento de los salarios estatales, que ahora rozan apenas los 30 dó­lares mensuales.

Por tanto, Torres sentencia que hace falta “mejorar signi­ficativamente el desempeño económico para sostener me­jores estándares de vida para los cubanos”.