Cadáveres ‘asesinados’ y ponis decapitados: hallan en Reino Unido dos misteriosas sepulturas

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Dos de los entierros prehistóricos más extraños encontrados jamás en el Reino Unido han sido descubiertos en el condado de Yorkshire cerca de la ciudad de Pocklington, informa The Independent.

De acuerdo con el diario, los arqueólogos han desenterrado dos misteriosas tumbas del siglo III a.C., en la Edad de Hierro, que contienen los esqueletos de personas con un estatus potencialmente alto, cuya preparación para viajar al otro mundo presentaba rituales inusuales, incluidos posibles asesinatos de vampiros.

¿Asesinato ritual o método de neutralización?

Tras siete meses de excavaciones los investigadores de la empresa de patrimonio MAP Archaeological Practice han revelado que el individuo enterrado en la primera tumba era un guerrero de entre 17 y 25 años que pudo haber sido “asesinado” dos o incluso tres veces.

Un examen detallado de su esqueleto muestra que, probablemente después de morir, su cuerpo fue perforado ritualmente con nueve lanzas, cinco con punta de hierro y cuatro con punta de huesos. También recibió un golpe potencialmente letal en la frente con un palo de madera u otro objeto similar.

No obstante, hasta ahora no está claro por qué precisamente su cadáver fue atacado de esta manera.

Los científicos conjeturan que, a pesar de que fue un guerrero respetado, murió por causas naturales y no en una batalla, y que el extraño ritual tenía como objetivo proporcionarle una muerte digna de un guerrero.

La segunda explicación podría ser que este hombre fue tan temido por la sociedad que incluso después de morir fue atacado con objetos afilados con el fin de neutralizarlo. Además, el metal y otros objetos utilizados para perforar el cadáver no fueron retirados, sino que se dejaron en el cuerpo para toda la eternidad.

Una tercera posibilidad es que el individuo fuera enterrado vivo y luego asesinado ritualmente, como indica especialmente el golpe letal en la frente.

Carroza con ponis en movimiento

El segundo de los misteriosos entierros, hallado a solo 55 metros del primero, es casi igual de extraño.

El muerto, un anciano de 60 o 70 años, fue enterrado en su carroza junto con dos ponis maduros.

Los arqueólogos señalan que es probable que los animales fueran colocados vivos en la tumba y luego enganchados a la carroza, como si estuvieran en movimiento. Parece que la tumba se llenó con tierra alrededor de los dos ponis vivos, la carroza y el hombre muerto.

Los arqueólogos creen que cuando en la fosa hubo suficiente tierra para evitar que los animales se movieran, estos fueron asesinados y decapitados. Luego se retiraron las cabezas de la tumba, quizás con el fin de que “hicieran guardia” ante el montículo con el que se cubrió la sepultura.

Durante las excavaciones los investigadores hallaron también que, además del acompañamiento de la carroza y los ponis, el hombre estaba completamente vestido y llevaba un fino broche de bronce. Estaba recostado en posición fetal sobre su escudo de bronce, madera y cuero de 35 centímetros de diámetro, muy decorado, y rodeado por los huesos de seis cochinillos cuya carne probablemente había sido consumida durante la ceremonia funeraria.