Atentando contra Maduro, otra ‘piedra en el zapato’ en las relaciones entre Colombia y Venezuela

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Venezuela no tiene dudas. El intento de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro se planificó en suelo colombiano.

El propio mandatario venezolano ofreció detalles de la ‘Operación Fénix’, ejecutada el sábado 4 de agosto en Caracas, durante una alocución transmitida por radio y televisión.

“Detrás de estos asesinos está una estructura logística y de apoyo financiero político de la oligarquía bogotana (Colombia), y de todos sus grupos paramilitares que llevan sus zonas de influencia hasta las fronteras con Venezuela”, dijo Maduro.

Luego de mostrar parte de las pruebas, el presidente pidió a su Canciller que entregara los detalles de la investigación a los gobiernos de Colombia y de Estados Unidos.

Maduró precisó que los autores materiales recibieron entrenamiento sobre el manejo de drones y de explosivos en una granja de nombre Atalanta ubicada en el municipio Chinácota del Departamento Norte de Santander (Colombia).

A los ejecutantes del atentado, calificados por Caracas como terroristas, se les ofreció un pago de 50.000.000 de dólares y estadía en Estados Unidos, añadió el presidente venezolano, que volvió a señalar al expresidente Juan Manuel Santos como colaborador del los complotados.

Tensión diplomática
Las relaciones entre Caracas y Bogotá no pasan por su mejor momento. El avance de los partidos de derecha en la región, sirvió para que Colombia se alineara con iniciativas hostiles a Venezuela como la creación del Grupo de Lima, que ha impulsado medidas contra el Gobierno de Maduro en la Organización de Estados Americanos (OEA), o la retirada de varios países del seno de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Colombia y Venezuela, que mantienen vínculos históricos desde sus orígenes como países, comparten más de 2.200 kilómetros de una frontera muy permeable, que hace compleja la vecindad y la atención a temas como seguridad, vigilancia o comercio.

Uribe vuelve al poder
Tras las acusaciones lanzadas por Maduro contra el expresidente Juan Manuel Santos, expertos creen que las relaciones no mejorarán. “Las relaciones con Iván Duque serán aún más difíciles. Nada permite augurar buenos tiempos”, estima el analista político colombiano Juan Alberto Sánchez Marín.

Como ejemplo de la tensa relación, el experto recuerda que hace seis años el entonces mandatario colombiano, Álvaro Uribe Velez, mentor de Duque, culminó su gobierno declarando que le faltó tiempo para intervenir militarmenteen Venezuela.

“Ahora Uribe ha vuelto al poder en Colombia, eso no se puede dudar. Y los vientos que soplan desde EE.UU. son tan siniestros como en la época de George Bush”, añade el analista.

Hostilidad
Sánchez Marín augura que el presidente Duque hará las veces de portavoz del “la arremetida que se viene contra Venezuela desde Colombia”. Según estima, “será la prédica de la exageración, de la mentira, de la tergiversación y la incitación permanente” contra el gobierno vecino.

Asimismo, recuerda que desde la campaña electoral las declaraciones de Iván Duque sobre Venezuela “han sido insidiosas”.

El también periodista opina que ante las provocaciones de Bogotá, “el Gobierno venezolano debería actuar con prudencia” porque detrás de los ataques hay poderes e intereses muy grandes y “si el gobierno saliente colombiano pudo tener algo que ver con las conspiraciones, el nuevo gobierno será una punta de lanza indudable”.

Durmiendo con el enemigo
En este escenario, Venezuela debería tomar medidas “que no corten los lazos de hermandad con Colombia”, apunta el documentalista Freddy Muñoz Altamiranda, ya que desde la OEA o el grupo de Lima se busca cerrar espacios internacionales a Caracas.

Según Muñoz Altamiranda, los políticos de la derecha colombiana actúan de forma coherente con sus planes hacia Venezuela, en el sentido de que “asilan a sus homólogos venezolanos y financian a grupos violentos, mientras que Caracas se queda en la denuncia”.

Asimismo, recordó que desde antes de la llegada de Hugo Chávez al poder, “la gasolina venezolana que se trafica hacia Colombia”, ha sido empleada por las bandas paramilitares como “su fuente de financiamiento”.

El periodista cree que el Gobierno venezolano debería cortar “de forma rotunda” el trasiego de gasolina hacia Colombia, ya que resulta de alta rentabilidad para el paramilitarismo.

Denuncia grave
“Sin pretenderlo, Venezuela financia a sus propios asesinos. La mayoría de las acciones terroristas contra Venezuela son pagadas con el tráfico de gasolina en manos de los paramilitares que controlan el Norte de Santander”, expresó el documentalista.

Si no se detiene el negocio ilegal de la gasolina que se fuga hacia Colombia, “Venezuela estaría autofinanciando su liquidación política”, sostiene Fredy Muñoz. “Esto parace una bobada, pero es algo altamente peligroso”, sentencia.

Ambos analistas coinciden en calificar de “grave” la denuncia expuesta en televisión por Nicolás Maduro.

No obstante, Juan Alberto Sánchez Marín concluye que la precisión sobre los vínculos colombianos con el frustrado magnicidio es una señal perentoria y “no de algo que termina con Santos, sino de algo que empieza con Duque de presidente y Uribe de regreso al poder”.