Amenazan infecciones en hospitales

12

Es díficil pensar que al acudir a un hospital se ponga en riesgo la salud, pero es cierto que las infecciones de sitio quirúrgico (ISQ) son la complicación más común después de cualquier operación médica.

Estos males pueden atacar una incisión, tejidos, órganos o cavidades manipuladas. Estas infecciones pueden ser detectadas hasta 30 días después de la cirugía.

Datos de miedo. Una publicación de la Asociación Mexicana de Cirugía General indica que los pacientes que sufren una infección de este tipo tienen 5 veces más probabilidades de ser renviados al hospital y entre 2 y 11 veces más probabilidades de morir que quienes no la padecen.

Las ISQ aumentan costos de la salud, implican estancias prolongadas en el hospital, mayor consumo de antibióticos, estudios, consultas y otros procedimientos, así como incremento en la morbi-mortalidad.

Hay estimaciones basadas en fuentes públicas que dicen: en México una ISQ le cuesta unos 74,500 pesos a un hospital público de tercer nivel en 2017, la cantidad pude aumentar si el paciente desarrolla otras complicaciones. En otros países, las ISQ representan altos costos: en Estados Unidos cuestan entre 3 mil y 29 mil dólares por caso, mientras en Inglaterra son un costo adicional de 4 mil 600 a 6 mil 700 libras.

Voces de alerta. En la batalla contra estas infecciones, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda uso de suturas recubiertas con triclosán (SRT) como una forma de reducir el riesgo, independientemente del tipo de cirugía que se practique.

Los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos, como el Colegio Americano de Cirujanos y la Sociedad de Infecciones Quirúrgicas, piden que se empleen estas suturas.

Al cumplirse el 130 aniversario de las suturas Ethicon, expertos médicos dicen que es fundamental reconocer la importancia de reducir el riesgo de infección utilizando la sutura adecuada que ayude al cierre de la herida.

La evolución e innovación en dispositivos médicos permite que haya una gran variedad de suturas con diseños específicos para cada tipo de procedimiento, al alcance de la comunidad médica y de los pacientes sometidos a cirugía.

“Una sutura adecuada no sólo elimina algunas de las dificultades encontradas antes en el cierre de la herida, sino que también disminuyen el potencial de infección postoperatoria”, dice la pediatra infectóloga Isabel Villegas.